Paloma, madre de 7 hijos y trillizos: «Se nos olvida que la infancia también son esos '5 minutos más' que no se planean»
La rutina de una familia con hijos es intensa. Los días se suceden, uno tras otro, a base de comidas, deberes, limpieza, ropa, preguntas, extraescolares y otras tantas tareas que cumplir. Todo ello es importante para la vida de familia y la formación de los pequeños, pero no es lo único. A veces hay que cortar esta dinámica para hacer hueco a la diversión improvisada. Así lo explica Paloma Martínez Monasterio en sus redes sociales. Ella es madre de 7 hijos , algunos de ellos trillizos, y cree firmemente que cuando crezcan los niños no se acordarán de la monotonía, sino de esos 5 minutos de risas antes de dormir. Paloma comparte su experiencia criando a una familia numerosa en Instagram. Tiene una comunidad de 138 mil seguidores interesados por las anécdotas de su gran familia. Junto a ella, su marido, Raúl, y los pequeños Gonzalo, Álvaro, Borja, Isabel -el triate-, Jacobo, Alejandro e Íñigo se llevan el protagonismo. La paternidad no se trata de hacerlo todo bien, insiste la madre: «A veces estamos tan pendientes de horarios, rutinas y de hacerlo todo bien, que se nos olvida que la infancia también son estos momentos pequeños». Lo que más marca a los hijos es una risa compartida o un abrazo más largo de lo habitual al final del día: «Hacer el tonto antes de dormir, los '5 minutos más' que no se planean. Y quizá mañana no recuerden la chorrada que estábamos haciendo, pero sí cómo se sentían contigo. La forma en la que te reías con ellos. Esa sensación que no se olvida». La conclusión que quiere compartir es que «de vez en cuando no mires el reloj y quédate un ratito más, porque esos momentos son los que se quedan y valen oro ». Cuando la lavadora pueda esperar unos minutos y la cena se esté enfriando, para y tómate un instante con tus hijos. Al fin y al cabo, todo es por y para ellos. Paloma y Raúl tienen un trabajo fuera de casa, que compaginan con la crianza de sus 7 hijos. Ella es bióloga y empresaria y él se dedica a la arquitectura. Este cúmulo de responsabilidades hace que no siempre lleguen a todas las tareas de su lista imaginaria. Cuando esto ocurre, no se desesperan. «Con 7 hijos no siempre llego a todo, pero intento llegar a cada uno. Y aunque no todo sea perfecto, cada día en casa construimos un hogar lleno de vida», escribía a los pies de otra publicación de sus redes sociales. Afirma que en una familia numerosa «no se trata de repartir el tiempo midiendo cada minuto, sino de estar de verdad en los pequeños momentos: una charla, un abrazo, un juego, una mirada». Paloma enseña a sus hijos con el ejemplo un mensaje central para su familia, «que el amor se multiplica en lo cotidiano». La historia de este matrimonio impresiona a cualquier pareja sin hijos. Y es que eran padres de Gonzalo, que tenía 4 años, cuando llegaron los trillizos a revolucionar la casa. Un año después, nacería el quinto hermano y de esta forma tan seguida llegaron hasta los 7 hijos durante la pandemia . La propia Paloma es consciente de que tanta vida tiene al mismo tiempo regalos y dificultades : «Ser madre te cambia la vida, te hace mejor persona, es una aventura y pasas por momentos difíciles también, pero a veces esos momentos los compensan una simple sonrisa de tus hijos», declaró en un evento de la Fundación +Vida.