Sin absolución
Hace unos días leí una historia fascinante en 'The New Yorker'. El texto reseñaba una nueva biografía sobre la novelista escocesa Muriel Spark, escrita por Frances Wilson. Spark falleció en 2006, dejando atrás una extensa y meritoria carrera literaria en la que destaca 'La plenitud de la señorita Brodie'. Estuvo viviendo en Rodesia, fue amiga de Graham Greene y trabajó durante la II Guerra Mundial en el servicio de contraespionaje. Spark contó en su autobiografía que un fin de semana en Edimburgo en 1923, cuando tenía cinco años, conoció a una niña de su edad, llamada Nita McEwen. Ambas se miraron mutuamente y luego siguieron su camino. Tenían un gran parecido físico. Al año siguiente, Nita y Muriel coincidieron en... Ver Más