No es Sánchez, es el PSOE
Hay una forma cómoda de interpretar España que consiste en culpar a Sánchez de todo, como si su hermetismo, su amoralidad y esa extraña querencia por levantar muros para quedarse atrapado dentro, hubieran secuestrado una tradición política moderada que se paseaba por Ferraz con chaqueta de pana y periódico global bajo el brazo. Pero Sánchez no apareció de madrugada con una ganzúa ni cayó sobre el PSOE como una plaga extranjera. Muy al contrario, Sánchez es hijo de una casa, quizá su hijo más frío, el más puro, el más dispuesto a llevar la herencia hasta el último trastero, allí donde se guarda lo que conviene no enseñar. Pero hijo, al fin. Por eso conviene dejar de simplificar asumiendo que... Ver Más