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Rafa Nadal: de la fortuna amasada durante su carrera a su deseo de presidir el Real Madrid

Abc.es 
En octubre de 2024, Rafa Nadal anunció su retirada definitiva del tenis profesional con un emotivo vídeo emitido en redes sociales. Lo hacía con 38 años y un palmarés legendario: 22 Grand Slams (los cuatro grandes torneos), dos oros olímpicos y cinco títulos de Copa Davis. Todos estos récords y victorias forman parte del metraje de Rafa, la serie documental sobre el mallorquín , dirigida por el ganador del Emmy y nominado al Oscar Zach Heinzerling, que aterriza en Netflix este próximo 29 de mayo. «Desde sus inicios con apenas tres años hasta su regreso a la competición en 2024, la docuserie no solo muestra la evolución de un campeón, sino también el desgaste físico y emocional que ha marcado su camino, enfrentándose una y otra vez a su rival más constante: su propio cuerpo», reza la nota de prensa de un proyecto que cuenta con el testimonio de varios familiares, colaboradores y colegas del susodicho. En esta última categoría podría figurar Miguel Ángel Zubiarrain, fotoperiodista que lleva desde principios de los ochenta cubriendo torneos de tenis y hace algo más de un año publicó 'Leyenda Nadal', un libro donde describe al mallorquín como el mejor deportista español de la historia. «Los números hablan por sí solos», apunta a nuestro periódico. «Siempre digo que su mejor golpe está en su cabeza. Él jugaba a ganar, sabía lo que tenía que hacer y no se rendía nunca. Ha luchado contra cosas duras, por ejemplo, el hecho de perderse 16 Grand Slam por culpa de las lesiones. Pero además, Rafa es un ejemplo a seguir como persona. Nunca dejó de lado a los periodistas, siempre nos atendía a todos, y jamás negó una foto o un autógrafo». Otro que a menudo destaca su comportamiento impecable es Toni Nadal , quien entrenó al deportista durante casi tres décadas. «Los padres de Rafa le inculcaron grandes dosis de educación y decoro en su vida diaria», señala el periodista Dominic Bliss en su libro Rafa Nadal. Simplemente leyenda. «Le enseñaron modales, buena conducta y respeto por los demás. Cuando tenían invitados en la casa familiar, Rafa siempre se encargaba de recibirlos. También le enseñaron a relacionarse cuando se encontraba con conocidos de la familia en la calle». Era tal el respeto por los suyos que, cuando quiso comprarse su primer coche, pidió permiso para hacerlo a su padre Sebastián (quien según el autor dirige «un emporio empresarial de éxito, con una cartera de clientes que abarca servicios inmobiliarios, vidrieros, seguros y restaurantes»). El pasado año, tras recoger el premio Laureus, el mallorquín comentó que no echa nada de menos el tenis, y algunas fuentes de su entorno señalan que frente a gente de su confianza ha reconocido que de aquí a unos años le gustaría presentar su candidatura para presidir el Real Madrid, que últimamente atraviesa una crisis de resultados. « Hay que saber mucho y estar muy bien preparado, pero creo que Rafa se va a preparar y lo va a intentar », desliza Zubiarrain. «Lo que pasa es que va a ir de la mano de Florentino [Pérez, quien por cierto acaba de convocar elecciones a la presidencia del club]. El Real Madrid es un gran club, con muchas cosas importantes que, o las llevas bien, o te vas a la quiebra. Rafa va a ir paso a paso . Si ve que haciendo las cosas bien tiene posibilidades y que la gente lo avala, porque sin esto no se puede ser presidente, lo intentará. Rafa es un forofo del fútbol y también del Real Madrid». A Rafa le sobra el dinero. A lo largo de su carrera acumuló 135 millones de dólares solamente en premios, a lo que habría que sumar los extraordinarios pagos que ha recibido por patrocinio y promoción de productos (más de más de 415 millones de dólares, según Forbes). Marcas como Nike, Babolat, Kia, Mapfre, Grupo Santander o Richard Mille han querido asociarse con el deportista, que además de ser atractivo y tener buena percha, apuntan sus biógrafos, proyectó siempre una imagen saludable, tanto dentro como fuera de las pistas. «Ha sido modelo (a menudo de calzoncillos) para Emporio Armani y Tommy Hilfiger», comenta Bliss, quien recuerda que la mayoría de las marcas que lo contratan —aunque sean de ropa interior— son bastante corporativas por naturaleza. «Esto explicaría por qué Nadal evita polemizar en las entrevistas y en las redes sociales», añade. «Cualquier error al hablar o al escribir podría costarle la pérdida de un contrato muy lucrativo de la noche a la mañana. Es justo decir que, a lo largo de muchas ruedas de prensa, Rafa ha logrado perfeccionar el arte de hablar sin decir gran cosa. También ha habido muchos patrocinios menores, aquellos que no son tan conocidos. Galletas, videojuegos, aparatos de gimnasio, y es muy probable que haya conseguido un buen precio por su yate Sunreef, ya que se le puede ver muy sonriente posando para algunas de las fotos promocionales de la empresa». Por cierto que en la actualidad cuenta con la asombrosa cifra de 21 millones de seguidores en Instagram, y buena parte del contenido de este canal está dedicado a la promoción de sus patrocinadores. Además de poseer un yate de 24 metros de eslora, Rafa tiene una colección de coches de lujo y en 2010 se convirtió en accionista mayoritario del club de fútbol Real Mallorca. También se hizo con un pisazo de casi 300 metros cuadrados en el madrileño barrio de Justicia (en su misma finca vive Marta Ortega) y tiene una mansión en la República Dominicana (que al parecer fue un regalo a cambio de haber promocionado el lujoso complejo en el que se encuentra). Aunque a él le encanta pasar tiempo en su casa de la playa del pueblo pesquero de Porto Cristo (Mallorca), una propiedad levantada sobre una enorme finca y que adquirió tras la pandemia. Allí reside junto a su esposa, la siempre discreta Mery Perelló, directora de la fundación de Rafa (la madre de él, Ana María Parera, es la actual presidenta de esta entidad cuyo objetivo principal es ayudar a niños y jóvenes socialmente desfavorecidos) y madre de sus dos hijos (el más pequeño nació en verano de 2025). Tras varias décadas de trabajo duro y sacrificio, Rafa trata ahora de disfrutar al máximo de la vida, lo que en su caso incluye frecuentes reuniones familiares y largos ratos de golf, mar y pesca con los amigos de siempre. Pero esto no es óbice para que siga pendiente de todo lo relativo a sus negocios, entre los que destacan sus hoteles de lujo (abiertos junto a Meliá Hotels International) y la Rafa Nadal Academy, una escuela de tenis de primera categoría que abrió en 2016 en Manacor y lleva ya unos años expandiéndose internacionalmente. «La academia tiene sus socios, pero él se ocupa mucho de ella: ve a los niños, va a la pista, entrena,...», apunta Zubiarrain. «Rafa es muy controlador, algo que creo que heredó de su tío. Sabe que las cosas hay que vigilarlas personalmente y hacerlas bien. Él tiene allí ese negocio en el que muchos chavales gastan su dinero, y quiere estar a bien con todos, cosa que hace muy bien».

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