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Por una asociación de la UE en materia de fertilizantes

Abc.es 
Los fertilizantes rara vez ocupan titulares, pero están detrás de casi todos los alimentos que consumimos. Son el nutriente esencial que permite a los cultivos crecer. Sin ellos, habría muchos menos alimentos. Europa está atrapada en un círculo vicioso. Dependemos de importaciones de gas y fertilizantes que nos exponen a perturbaciones energéticas mundiales y tensiones geopolíticas. La producción de fertilizantes depende de la energía: si sube su precio, aumenta el de los fertilizantes, la producción de alimentos se encarece. Hoy, los agricultores asumen esos costes más elevados. El verano se acerca y hay que decidir qué plantar y cuánto abono comprar. Están en juego sus ingresos, pero también nuestra seguridad alimentaria y el precio de los alimentos. Garantizar que los agricultores cuenten con fertilizantes a precios razonables y previsibles redunda en interés de todos. Por eso propongo una asociación europea sobre fertilizantes. Estamos ante una encrucijada. Tenemos dos caminos: seguir como hasta ahora –aceptando alimentos más caros, el abandono de tierras por parte de los agricultores, una mayor dependencia de importaciones y el cierre progresivo de nuestras plantas de fertilizantes– o romper este círculo, garantizar el suministro y fortalecer nuestra producción. La nueva asociación se centrará en seguridad alimentaria, competitividad y autonomía estratégica. Queremos que Europa pueda seguir produciendo lo que necesita y el trabajo comienza ahora. En primer lugar, la Comisión presentará un importante paquete de ayuda financiera a los agricultores de la UE antes del verano, para que no tengan que asumir por sí solos el aumento de los costes de producción. Es solidaridad europea en acción. Los agricultores necesitan previsibilidad y apoyo antes de la próxima siembra. También debemos optimizar el uso de fertilizantes: la agricultura de precisión, los datos obtenidos vía satélite, los drones y mejores prácticas agronómicas pueden ayudar a reducir costes y utilizar los fertilizantes de modo más eficiente. A través de la PAC apoyaremos inversiones en estas tecnologías y permitiremos pagos anticipados y apoyo financiero adicional a los agricultores que necesiten liquidez para gestionar sus explotaciones. En segundo lugar, debemos reducir nuestra dependencia facilitando el desarrollo y uso de alternativas europeas, en particular fertilizantes orgánicos y de origen biológico. Muchos agricultores ya reciclan nutrientes procedentes del estiércol, residuos alimentarios, compost u otros materiales orgánicos y los transforman en fertilizantes de calidad. Sin embargo, todavía hay demasiadas barreras jurídicas y administrativas, a todos los niveles, que ralentizan el desarrollo y adopción de nuevas soluciones. Adaptaremos nuestro marco legislativo para apoyar mejor la innovación y responder a las realidades sobre el terreno, revisando las normas existentes cuando sea necesario. Estudiaremos cómo nuestras normas sobre nitratos pueden reflejar mejor los calendarios agrícolas. Necesitamos una Europa que tenga sentido para quienes trabajan en el campo. En tercer lugar, fomentaremos transparencia y diálogo en de toda la cadena de suministro de fertilizantes. La Comisión reunirá a productores de fertilizantes, agricultores y países de la UE para debatir cómo abordar los retos. Esto conlleva trabajar en pro de un mercado único de fertilizantes integrado en el que los agricultores puedan comprar productos en otros países más fácilmente. Necesitamos una mejor comprensión de cómo se fija el precio del fertilizante. Informaremos sobre cómo se repercuten en los agricultores los costes relacionados con nuestro mecanismo de ajuste en frontera por carbono y el régimen de comercio de derechos de emisión. Apoyar a nuestra industria no puede ir en detrimento de otro sector. Precisamos cuanto antes una asociación europea sobre fertilizantes, con inversiones y acciones a escala europea, nacional y del sector privado. Es esencial para nuestros agricultores, nuestra industria y cualquier europeo que coma a diario. El cambio llevará tiempo pero retrasar las medidas no es una opción si queremos salvaguardar nuestra seguridad y autonomía alimentarias.

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