La 'moda de las colas': el turismo transforma el mapa comercial en el centro de Sevilla
El Casco Antiguo es el foco principal del comercio en la capital hispalense. Son las calles Tetuán, Sierpres, Velázquez y O'Donnell las que captan el mayor interés de los agentes comerciales y donde se establecen las principales firmas de moda. Este eje 'prime' está constituido por 160 locales, donde las marcas de ropa y los complementos concentran aproximadamente el 60% de los establecimientos. Según el informe de mayo de Savills sobre el mercado retail, en el último año se han inaugurado 14 nuevos establecimientos, de los que el 65% estaban destinados a la moda. Se trata de dos de la marca Pampling & Co. en la Avenida de la Constitución, 8 y en Sierpes, 74; Tramas Home en O'Donnell, 21; Mango Kids en O'Donnell, 7; Humana Vintage en O'Donnell, 32; Antonio García en O'Donnell, 26; Mango en Sierpes 6; y New Era en Tetuán, 34. Los elevados precios de los alquileres hacen que la rotación sea muy alta. Uno de cada cinco locales cambió de manos en la calle Tetuán durante 2025. Y es que, pese a que haya grandes firmas que llevan décadas en esta calle, como las del grupo Inditex, los negocios más pequeños prueban suerte en la que es la vía comercial por excelencia de Sevilla. Lo mismo sucede en las vías contiguas, donde el cambio de negocios está a la orden del día. En calles como San Eloy se observa que los negocios dirigidos al turismo van ganando terreno a los tradicionales, tanto de moda como de otros sectores. Partiendo del hotel Colón en dirección a Tetuán, los primeros locales que el paseante se encuentra son varios bazares de souvenirs, una tienda de carcasas para móviles, un local para hacerse las uñas y una tienda de Sevirol, el 'spritz sevillano'. A esta altura de la calle se encuentra un local de galletas para llevar que, desde su apertura, provoca grandes colas. Un fenómeno que se reproduce en otros establecimientos del estilo y que tienen en esas filas su mayor arma publicitaria. Y es que a escasos metros sucedió lo mismo con el negocio que vende tartas de queso, situado junto a una tienda de tortillas. Esa moda también la han fomentado establecimientos históricos como El Comercio de la calle Lineros , donde el furor por los churros para llevar genera colas inmensas. Tras dejar atrás una asociación canábica, hay una tienda de productos de CBD, un hostal y dos complejos de apartamentos turísticos, así como las primeras tiendas de moda y complementos. Es a la altura de la calle Sauceda donde empiezan a intercalarse más las tiendas de ropa con otro tipo de negocios, desde Don Regalón a la Alacena de San Eloy, que resiste como uno de los pocos reductos vecinales en la vía, al igual que la cervecería La mar fresquita. También están las tiendas de Álvaro Moreno, de Esenzia, Amawa, una boutique de complementos, una tienda de cerámicas y otra de monedas y sellos, que contrasta con la de compra-venta de Bitcoin en la propia San Eloy. Tampoco falta en la calle un lugar de consigna de maletas. Esa percepción de pérdida de esencia sevillana se extrapola a otras vías como la calle Cuna. Hasta hace relativamente poco, los negocios de esta zona, sobre todo en su parte más próxima a la plaza del Salvador, estaban prácticamente dirigidos a la moda nupcial y de invitada. Ahora, firmas de renombre tienen como vecinos tiendas de souvenirs. En el momento de este reportaje, contrastaba la imagen de una chica a través del escaparate de Silvia Navarro probándose un traje de novia mientras el empleado del establecimiento de productos ibéricos del local de al lado esperaba a su clientela. «Esto ha cambiado por completo a lo que era hace veinte o treinta años », explica Joaquín Rodón, de la mítica juguetería 'Los Tres Reyes Magos', de las pocas que quedan ya en el Casco Antiguo. El que fuera regente de la empresa familiar, ya jubilado, reconoce a ABC que los negocios que ocupan la calle cada vez son más orientados al turismo y los que no, apenas llegan al año. «Hacen unas obras impresionantes y luego no están más de seis meses; con suerte cumplen el año», añade. En ese sentido, admite que aunque hace dos o tres décadas sí recibía ofertas para que abandonaran el local, «ya no hay presión ninguna». La última novedad de la calle Cuna es una cafetería para llevar que levanta pasiones entre los jóvenes extranjeros. El público no tiene acceso al local; es más, prácticamente no se ve a los trabajadores, ya que el lugar está tapiado al completo, a excepción de dos pequeñas ventanitas para pedir y recoger la bebida. Junto al café se da un rotulador para poder escribir un recuerdo en la pared, lo que hace que la foto sea prácticamente obligatoria para sus clientes. Una combinación que provoca colas prácticamente a cualquier hora del día, como señala a este periódico Paula Macías, dueña de la boutique Caviar, justo enfrente de la cafetería de especialidad. Aunque desde hace solo unos años está en el 39 de la calle Cuna, lleva más de treinta en locales por el centro de Sevilla. «Estas colas son peligrosas en calles tan estrechas, es un negocio de plaza», declara. En ese sentido, añade que no entiende por qué las administraciones «no vetan ciertos negocios en determinados sitios». Macías también ha observado ese cambio hacia negocios orientados al turismo. La casa patio del siglo XIX ubicada en el número 45 de esta calle se destinaba hasta hace poco a la actividad comercial con un establecimiento multimarca que también albergaba un carácter museístico con la exposición de cuadros y esculturas. Ahora, bajo el nombre de Slow Suites Salvador, se divide en diez apartamentos turísticos. En el próximo mes de julio otro local de la calle quedará vacante. La marca de invitada Bimani se muda al número 30 de la calle Tetuán después de la fugaz estancia de Tous, que en octubre de 2024 inauguró un nuevo local 'pop-up' cuyo concepto se basa precisamente en la efimeridad de la tienda.