Toni Nadal, sobre sus inversiones: «Tengo una empresa desde antes de nacer Rafa y siempre hay momentos malos, pero hay que convivir con ello»
El mundo de la empresa es uno de los más complicados que existen. No es fácil lanzarse a la aventura de montar un gran proyecto y tener éxito. Sobre todo si no se forma parte de este universo. Es decir, si no ha habido una formación desde jóvenes para ello y si el conocimiento se va adquiriendo conforme se dan pasos hacia delante. Esta es una situación con la que se encuentran muchas personas que, por ejemplo, se dedican al deporte. Personajes que durante unos pocos años de su vida ganan mucho dinero y que tienen la obligación de rentabilizarlo al máximo para después poder tener una vida tranquila tanto para ellos como para su familia. Sin embargo, esta no siempre es una misión fácil, ya que muchos de los personajes vinculados a este mundo carecen de la formación necesaria. Sobre todo si sus pretensiones van más allá de lo puramente inmobiliario y de tener algunas propiedades que rentabilizar en forma de alquiler. De este tipo de situaciones sabe, y mucho, Toni Nadal. El que fuera entrenador de su sobrino Rafael, a quien llevó a consagrarse como el mejor deportista español de la historia y uno de los mejores tenistas de todos los tiempos, le inculcó que debía labrarse un futuro mucho más allá de las pistas. Algo que él ya había hecho incluso mucho antes de saber que juntos tocarían el cielo y que cambiarían la historia del deporte para siempre. Y es que, aunque muchas personas no conozcan esta faceta de Toni Nadal, ahora director de la Rafa Nadal Academy y conferenciante, también es empresario, ya que disponía de su propia compañía antes de empezar a pegar los primeros raquetazos por el mundo junto a su sobrino. Además, para él no era una vía de escape, si no que era su principal apoyo tal y como confesaba en el podcast 'La bolsa de deporte' de MAPFRE. «A mí me interesa prácticamente todo. Hay muchas cosas que me interesan. No vengo aquí ni a presumir ni nada, faltaría más, pero tengo una empresa desde hace muchos años, Rafael no había ni nacido». Reputado conferenciante, uno de los mejores entrenadores de tenis del mundo y también un trabajador nato que no quiso dejar su futuro al azar. «¿Por qué? Pues porque entendía que quería enfocar un poco mi camino hacia allí de todos modos. Yo he procurado no dedicarme solo al deporte. No he dado nunca mucha mayor importancia al deporte de la que creo que tiene». Toni reconoce que el deporte es un universo que le atrae, sobre todo después de haber saboreado las mieles del éxito como nadie, ya que ganó 17 Grand Slams junto a Rafa. Pero también tenía claro que no podía enfocar su vida entera a una raqueta o a que una pelota entrase no. «Tiene una cierta importancia, pero porque en mi caso fue mi ocupación o es mi ocupación todavía en parte, pero tampoco desmesuro eso. A mí las finanzas evidentemente me importan porque uno tiene que subsistir y uno tiene vivir entonces». Y tanto que ha subsistido, ya que el tío de Rafa Nadal ha conseguir tener éxito casi todo lo que se ha propuesto. Y en gran parte es porque siempre ha mantenido una misma filosofía. «Yo creo en que la vida todo tiene un denominador común. Yo lo he dicho muchas veces. Nunca apliqué en una pista de tenis cosas que no hubiera aplicado fuera. Ni fuera hubiera hecho cosas que no sirvieron en la pista de tenis. Al final es lo mismo». Al margen de su carrera como entrenador de tenis, Toni Nadal participa como socio en Tenis Invest, constituida en 2003, y en la que también aparece su mujer. Se trata de una compañía con actividad empresarial y ventas declaradas en registros mercantiles. Además, el tío de Rafa es miembro de la empresa familiar de cristales y vidrios junto a su hermano Sebastián, ambos como socios. Y también aparece relacionado con la comunidad de bienes Nadal CB, así como destaca también su participación en otras sociedades. Aunque puede sonar a tópico, Toni encuentra ese paralelismo entre el deporte y el mundo laboral 'más normal'. «Tú trabajas en una empresa o tienes una empresa y sabes que hay una competencia, lo mismo que la hay en el mundo deportivo. Si evidentemente tu aspiración es tener una gran empresa, pues la competencia será mundial y más en este mundo globalizado. Y si tienes una aspiración más pequeña pues la competencia será local o será comarcal. Pero la competencia está». Esto es algo que vivió en sus propias carnes a través de la carrera de su sobrino quien, a pesar de estar acostumbrado a ganar, también atravesó momentos duros: «Incluso para Rafael que ha tenido bastante éxito en el mundo del deporte las cosas no le salieron siempre bien». Y reconoce que esos baches también los ha padecido en su faceta de empresario: «En una empresa hay momentos buenos y momentos malos y uno tiene que aprender a convivir con ellos y tiene que intentar ser fuerte para poder cambiar la situación. Yo creo que es una enseñanza que te da el deporte, pero que también te da la empresa».