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El voto exterior merece leerse dos veces

El voto de los peruanos en el exterior tiene una dirección mayoritaria que conviene observar con cuidado. Al avanzar el conteo oficial, Keiko Fujimori acumula alrededor del 65% frente al 35% de Roberto Sánchez entre los más de 1.2 millones de ciudadanos habilitados en el extranjero. Vale precisar, además, que solo dos tercios de ese padrón ejercieron el sufragio, en parte por la distancia a los centros de votación.

Esa cifra, en todo caso, contrasta con el cómputo nacional, donde Sánchez sostiene una ventaja mínima. En términos generales, los peruanos que residen fuera del país se pronuncian en sentido opuesto al Perú que se quedó, aunque esa tendencia presenta fracturas internas que merecen atención.

Los peruanos establecidos desde hace décadas en países como Estados Unidos o España votan predominantemente por Fuerza Popular. Coincidentemente, es la opción cuya órbita ideológica se superpone con los gobiernos de Trump o las fuerzas que han construido el discurso antimigrante en sus países de residencia. Italia, en cambio, se inclina por Roberto Sánchez. Observar el conjunto confirma que la migración peruana no es un bloque uniforme sino un universo con diferencias que responden a factores propios de sus trayectorias migratorias.

No obstante, esa población incorpora además una capa nueva y joven. Vale la pena recordar que en el último quinquenio, más de 554,000 profesionales abandonaron el país. Son jóvenes que crecieron bajo ocho presidentes en menos de una década.

Dicha inestabilidad tiene autores identificables. La descomposición institucional que comenzó en 2016 tuvo como protagonista central a Keiko Fujimori y Fuerza Popular, que utilizaron el control del Congreso para derrocar gobiernos tanto de derecha como de izquierda.

Al otro extremo del mismo pacto de impunidad, Perú Libre y el gobierno de Pedro Castillo completaron el cuadro con incapacidad y el colapso de la confianza institucional. Entre ambos polos, varios otros partidos construyeron el Congreso más desprestigiado de la historia reciente.

Ese 65% exterior que hoy acumula Fuerza Popular merece una lectura adicional. En la primera vuelta, Keiko Fujimori obtuvo el 17% de los votos válidos en el extranjero y Roberto Sánchez apenas el 2.5%. El grueso del voto rotulado como PEX en la ONPE fue entonces a otros candidatos que no llegaron a la segunda vuelta.

En ese sentido, lo que hoy algunos leen como una preferencia aplastante de los nacionales residentes en otras sociedades es, en realidad, una consolidación del voto anti-izquierda más que una adhesión orgánica a Fuerza Popular.

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