De ZP a PS
Soy un jubilado. En mi adolescencia aprobé el curso preuniversitario y el 'examen de madurez', lo que hoy es segundo de bachiller y la PAU. Obtuve mi primer empleo tras opositar. Viví la denominada Transición y la aprobación de la Constitución, aunque por aquel entonces mi atención se centraba más en el cumplimiento de mis tareas que en el devenir político. Otros más preparados se ocupaban de ello. Con el paso de los años, completados mis estudios superiores, y con la sabiduría que proporcionan la experiencia y la vida, mi interés ha aumentado por la situación política y social de España, lo que me está causando desazón sobre el futuro. Mi preocupación ya surgió cuando el entonces presidente del Gobierno habló de nación como concepto discutido y discutible, cuando afirmó que aprobaría cualquier estatuto de autonomía que presentara determinada región, y cuando creó un 'plan E' de obras, algunas de las cuales eran menos costosas que el cartel que las anunciaba. Hoy, lejos de mejorar, la situación ha empeorado, como muestran los casos que se dirimen en los juzgados. Las letras han cambiado, de ZP a PS, dos injertos sobre el tronco del socialismo que producen unos frutos difícilmente comestibles. En estas circunstancias me surge la pregunta: ¿quién sucederá a PS y qué hará? Luciano Ibáñez Dobon. Madrid Quizá movido por el buenismo, León XIV, en su primer discurso ante los Reyes y otras autoridades, deslizó un comentario sobre el islam, respecto a una etapa fundamental en la construcción de nuestra nación, que pudiera corresponderse más con un deseo que con la realidad de contrastados hechos históricos. Aunque solo fuera por respeto a la memoria de los mártires a los que arrebataron la vida por causa de su fe cristiana durante aquellos siglos, no cabe trasmutar su invasión de la península ibérica en una especie de frustrados contactos de un tolerante diálogo intercultural, porque eso es hacer ideología frente a la realidad. Desde la defensa de la fe en Cristo y en su proclamación de que la verdad nos hará libres, no podemos ignorar los hechos históricos por más que en un momento dado nos convenga modificarlos en un sentido o en otro. De no ser así, y ya que hablamos del Papa, se habría omitido en los Evangelios, por ejemplo, y no habría llegado hasta nuestro conocimiento, el humillante y vergonzoso episodio de la negación de Pedro y el canto del gallo, donde quedó a la altura de una gallina un santo tan grande que, elegido por el mismo Jesús, sería la roca sobre la que edificó su Iglesia. Miguel Ángel Loma. Sevilla Dos nuevos 'decretazos' del doctor Pedro Sánchez están ya publicados en el BOE, y van quince en poco más de cinco meses. Cualquier cosa es de «extraordinaria y urgente necesidad», como que los jóvenes viajen mucho este verano (Real Decreto-ley 14/2026). Que el famoso Interraíl para viajar por la Unión Europea sea objeto de un real decreto me parece un poco excesivo. En mi opinión, son más urgentes otros asuntos, como la pobleza infantil, o financiar el aíre acondicionado en todos los colegios públicos. En fin, la edad biológica no podemos cambiarla como podemos cambiarnos de sexo. Pero si una ley lo aprobase, yo me cambiaba de edad y me hacía joven para tener derecho a beneficiarme del decretazo número 14. José Luis Gardón. Madrid