David Alandete, corresponsal de ABC en EE.UU., sobre la derrota de Topuria en la Casa Blanca: «La pelea parecía mucho más que un combate»
Hay derrotas que trascienden el resultado deportivo. La de Ilia Topuria en la Casa Blanca fue una de ellas. En un escenario tan insólito como simbólico, el hispanogeorgiano perdió su invicto y el cinturón del peso ligero de la UFC ante Justin Gaethje , que culminó la gran noche de su carrera conquistando por fin el campeonato. El combate, disputado en el South Lawn de la Casa Blanca , terminó tras el cuarto asalto, cuando el equipo de Topuria decidió detener la pelea ante el severo castigo que estaba recibiendo. El desenlace dejó una imagen difícil de imaginar. Topuria, que había llegado al combate con un impecable récord de 17 victorias y ninguna derrota, abandonaba la jaula sin cinturón y habiendo perdido su primer combate como profesional. Para Gaethje, la victoria supone el premio definitivo a su trayectoria. Tras conquistar dos campeonatos provisionales y el cinturón BMF, el estadounidense logró por fin coronarse campeón indiscutido. Unas 4.000 personas ocuparon los jardines de la Casa Blanca para asistir a una gala que contó con la presencia de buena parte de la Administración de Donald Trump , además de representantes de todos los cuerpos de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos. A su vez, al otro lado de la valla presidencial, en la zona de la Elipse, más de 80.000 aficionados siguieron los siete combates de la cartelera bajo unas condiciones meteorológicas adversas, creando una atmósfera pocas veces vista en las artes marciales mixtas. Esta expectación sorprendió al periodista David Alandete , corresponsal de ABC en Estados Unidos, quien no ha dudado en dar su opinión sobre lo vivido allí, especialmente cómo debe haberse sentido el propio Topuria. «La verdad es que no sé nada de UFC. Pero ver a un tipo al que presentan en la Casa Blanca como llegado de 'Alicante, España', representando a tu país, ahí dentro de una jaula , peleando ante Trump, Zuckerberg y medio establishment estadounidense, mientras buena parte del público anima al rival al grito de 'USA, USA', tiene algo difícil de explicar», ha manifestado. Para el periodista, el combate llegó a trascender lo deportivo para adquirir una intensa dimensión emocional, marcada por la soledad que rodeaba al luchador hispanogeorgiano combatiendo ante un país entero: «Por un momento, la pelea parecía mucho más que un combate: un luchador de España contra todo Estados Unidos en el jardín de la Casa Blanca».