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Al buen fútbol todavía se le espera tras la primera fase del Mundial

Abc.es 
Concluida la primera fase de la Copa del Mundo, y ya con los dieciseisavos en marcha, es el momento de hacer un primer balance del torneo y de valorar la trayectoria que puede quedarles a los distintos equipos. Lo primero que debe decirse del torneo es que está siendo un extraordinario éxito de público. De hecho, se están batiendo todos los récords de asistencia con una media por encuentro de 64.110 espectadores y un porcentaje de ocupación del 99,5%. El ambiente, además, ha sido excelente en todos los campos. No ha habido incidentes dignos de mención. Lo peor, sin duda, son los horarios; y no tanto para los telespectadores europeos o asiáticos, sino para los jugadores y los hinchas que acceden a los estadios. España, por ejemplo, jugará contra Austria a las doce del mediodía, hora de Los Ángeles. Vamos, que es muy posible que ese día sí tenga sentido la pausa de hidratación que la FIFA ha impuesto por intereses publicitarios. En el plano deportivo, se puede decir que el buen fútbol está todavía por llegar. Se le espera. Hasta la fecha, ninguna selección ha deslumbrado. Lo han hecho, eso sí, algunos jugadores, estrellas como Messi, que ha sumado seis goles, Dembelé, con su hat trick supersónico ante Noruega, Vinicius, Haaland, Mbappé, Luis Díaz y Daniel Muñoz, Bouaddi... En el plano colectivo, de los favoritos, sólo Francia ha elevado su condición. La tropa de Deschamps, que es junto a Argentina y México la única que ha sumado tres victorias en la primera fase, parece un escalón por encima del resto con ese modelo suyo tan eficaz: seis jugadores defendiendo, lo que sería su artillería, y cuatro aviones atacando, la fuerza aérea. El resto de los teóricos aspirantes al título o están más o menos como se esperaba o están peor. En el primero de los casos se encontrarían Argentina, Brasil, Inglaterra y Alemania. Y en el segundo, España y Portugal. Antes del Mundial se especuló bastante con una posible final ibérica. Y lo cierto es que no era una especulación descabellada. Hombre a hombre, sólo Francia podía sentirse igual o superior a españoles y lusos. Sin embargo, esa final no se producirá. De enfrentarse, si España supera a Austria y Portugal hace lo propio con Croacia, será en octavos de final; curiosamente, la misma instancia en la que se vieron las caras en Sudáfrica 2010. Lo cierto es que las dos selecciones ibéricas han acabado la primera fase con más dudas que certezas. No están finas y parece faltarles gasolina. Su trayectoria ha sido muy similar: Ambas empezaron con una buena pifia -empates con Cabo Verde y Congo-, golearon en el segundo partido a un rival menor -Arabia Saudí y Uzbekistán-, y sobrevivieron en el tercero, España a las patadas de Uruguay y Portugal a la superioridad de Colombia. Los cafeteros, por cierto, han entrado con pleno derecho en las lista de aspirantes a todo. El trabajo de Néstor Lorenzo está dando sus mejores frutos. Colombia no deja de crecer y puede ser el bombazo del torneo. Si se cumplen las previsiones y supera a Ghana en dieciseisavos y en octavos al que llegue del cruce Suiza-Argelia, se adivina en su horizonte un partidazo en cuartos con Argentina, que no debe de tener problemas para eliminar a Cabo Verde y al vencedor del Australia-Egipto. Sería la gran revancha de la última final de la Copa América, un batalla épica que la albiceleste se llevó con un gol de Lautaro en la segunda parte de la prórroga. Ya que hemos empezado con las proyecciones de unos cuartos posibles, debemos completarlas. Se adivina, por ejemplo, un apasionante Brasil -Inglaterra. Ahora bien, no hay que darlo por descontado. Los de Ancelotti no lo tienen fácil. Deberán superar primero a Japón, un serio incordio que ya les ganó un amistoso el pasado mes de octubre, y después al vencedor del Noruega-Costa de Marfil, dos equipos peligrosos que han mostrado un potencial importante. Los escandinavos están haciendo historia y los africanos son, junto a Marruecos y Senegal, los que más calidad tienen de las nueve selecciones de su continente que se han clasificado para dieciseisavos. Inglaterra, por su parte, puede pasearse contra Congo, pero tendrá un escollo muy duro en octavos con México, la anfitriona. Aunque todavía deben superar a Ecuador, que dio el sorpresón ganando a Alemania, los pupilos del Vasco Aguirre ya han hecho una cruz en su calendario el 6 de julio para batirse con los ingleses en el estadio Azteca. El partido más interesante de esta primera eliminatoria tras la fase de grupos, un duelo por todo lo alto, es el Países Bajos-Marruecos de mañana en Houston. Y, desde luego, el probable choque de octavos del que más se habla, y con razón, es el Alemania-Francia que se disputaría el 4 de julio en Filadelfia. Con permiso de Paraguay y Suecia, se entiende. De España, ya hemos dicho que su primer escalón será Austria y, si lo supera, el segundo Portugal o Croacia. ¿Y luego? Lo cierto es que, de seguir avanzando, los pupilos de Luis de la Fuente tendrían unos cuartos de final bastante prometedores, ya que por su lado llegarán Estados Unidos, el peor rival, Bosnia, Bélgica o Senegal, una de las cuatro. En semifinales, eso sí, le llegaría el ogro francés, siempre y cuando los de Deschamps sigan haciendo sus deberes con la fiabilidad con la que los están haciendo hasta ahora. Sería la revancha de la semifinal de la pasada Eurocopa. Aquel 9 de julio de 2024 en Munich, España ganó con toda justicia tras superar un gol tempranero de Kolo Muani con otros dos muy seguidos de Lamine y Olmo. Hoy por hoy, a la Roja no se le ve para nada con las vibraciones, el filo, la chispa y la gasolina de entonces. La pregunta es si va a poder recuperarlos, mejorar su nivel y acabar llegando a esa gran cita de semifinales en Dallas el 14 de julio. La verdad es que se necesita hacer un ejercicio de voluntarismo para ser optimista. Nadie duda de la calidad del grupo que dirige De la Fuente. Ahora bien, cada vez se hace más difícil dudar de que este Mundial no les ha llegado en un buen momento a varios jugadores de mucho peso. En realidad, a los futbolistas que marcan de verdad la diferencia y ponen a España al nivel de los más grandes: Rodri, Pedri, Lamine, Nico Williams, Mikel Merino... Pero, en fin, quedan todavía tres semanas de competición y, aunque algunas pérdidas ya son definitivas, como la del extremo del Athletic, en el fútbol puede pasar de todo. Quién sabe, por ejemplo, si a la selección española lo único que le hace falta es un buen partido ante un gran rival para que, de repente, recupere todas las buenas sensaciones.

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