Exfutbolista de Saprissa fue por un préstamo para comprar casa y terminó enterándose de que debía retirarse
Juan Bautista Esquivel tenía 25 años cuando supo de golpe que tenía que retirarse del fútbol. Dos décadas después, el exlateral izquierdo está agradecido con la vida y con su corazón controlado, latiendo con normalidad.
El exfutbolista contó su historia en el programa Los Doctores, de Teletica. El diagnóstico vino luego de que fue al Mundial de Clubes con Saprissa en 2005. Ahí le tocó empezar con otro partido.
Los años pasan y sigue siendo difícil, pero está agradecido porque nunca hubo una molestia ni padecimiento fuerte que lo llevara a hacerse exámenes.
Se enteró de que algo no andaba bien cuando estaba en el proceso para la compra de una casa. Al llenar documentos de la aseguradora, apostó por la verdad. Ahí anotó que su papá había fallecido por un problema cardiaco ocho años antes.
“Pude haber puesto que no, pero algo me dijo que pusiera que sí. A raíz de eso me mandaron a hacer esos estudios antes de irnos para el Mundial de Clubes, porque en el electro había salido una alteración”, recordó Juan Bautista Esquivel en ese programa en Canal 7.
Lo habló con el doctor Willy Gálvez, porque le enviaron un ecocardiograma y al regresar de Japón, debía presentar los documentos en el banco.
“Regresando del Mundial de Clubes, ese fin de semana, si no me equivoco, jugamos en Guápiles, regresamos y jugábamos miércoles. Fue un lunes que fui a hacerme esos chequeos a una clínica privada. Entrenamos en la mañana, fui al mediodía a hacerme los exámenes para regresar en la tarde a entrenar y cuando venía de regreso, la noticia era que ya no había más fútbol”, apuntó.
El cardiólogo que lo atendió no le dijo nada directamente, sino que le pidió el contacto del Dr. Willy Gálvez, que era el médico de Saprissa. Así que no sabía qué pasaba, pero sí tenía claro que había un problema.
Contó que ese trayecto del hospital en Escazú hasta el estadio en Tibás para él fue “terrible”, porque iba pensando que tenía algo. Solo que no dimensionaba la magnitud real.
“Cuando llego al camerino y veo a algunos compañeros tristes, llorando, ya uno sabía que era algo que iba a cambiarte la vida”.
Willy Gálvez, Hernán Medford, Jorge Alarcón, Jeaustin Campos, Marcelo Tubovitz y Óscar Ramírez se encontraban juntos en un espacio privado en el estadio. Lo llamaron para que entrara y ahí le dieron la noticia.
“Si vos me decís cómo fue o cuáles fueron las palabras no las recuerdo, porque en ese momento estaba en shock, yo estaba bloqueado, pero sí recuerdo que de una forma profesional ellos me dijeron que no podía seguir”, reseñó.
También le comentaron que querían hacerlo público, a través de una conferencia, para que no se creara alguna falsa noticia porque ya él no iba a jugar más.
Estaba en un momento muy bueno de su carrera y hasta sabía que tenía posibilidades de ser tomado en cuenta con la Selección de Costa Rica para el Mundial de Alemania 2006.
Su diagnóstico fue una cardiopatía hipertrófica asimétrica no obstructiva y lo que le explicaron en palabras sencillas fue que una pared del corazón tiene una dimensión muy superior a la normal para poder practicar deporte de alto rendimiento.
“En mi caso era el doble del máximo y por ende, obviamente que el corazón estaba sometido a mayores esfuerzos y lo que me decían del riesgo era que a raíz de eso iba a ir generando daño en válvulas y en arterias. Y no era una decisión propia, ya era algo médico y en aquel momento tocó asimilarlo”, relató.
Jorge Vergara era el presidente y dueño de Saprissa en ese momento y dijo que siempre le agradecerá porque lo llevó a México para que lo revisara un cardiólogo, Jesús Zúñiga, de los mejores allá.
“Cuando llegamos al consultorio, me dijo que tranquilo, que ahí han tenido casos donde han venido atletas con este problema y cuando comenzó a hacer el estudio fue cuando me terminó de confirmar lo que aquí se había dicho”.
Ese otro especialista le indicó que, por el tipo de grosor de las paredes del corazón, no había posibilidad de que siguiera en el fútbol.
Tenía 25 años sin sentirse enfermo y confesó que después de eso, vivió como cinco años en un limbo, metido en la negación y con depresión, porque no había tanta información sobre la salud mental. Y lo que él pasó fue muy fuerte.
“Vos creciste en una cultura donde si te sentís triste, es falta de oficio, falta de hacer algo y tenés que empezar a hacer otras cosas. Entonces me llevó muchos años”, citó.
También dijo que luego le tocó afrontar una situación personal fuerte, que fue donde reaccionó. Ante su familia disimulaba, tratando de hacerse el fuerte.
Juan Bautista Esquivel expresó que cuando se da una ruptura en un matrimonio, separarse de un hijo es fuerte y eso fue lo que lo hizo reaccionar.
“Ahí fue cuando Dios puso esa prueba y me dio a entender que en la vida hay situaciones más difíciles. Luego te aperturás a otras cosas y ves historias de vida de personas que viven con enfermedades muy graves, que pasan con un sufrimiento diario, con dolores diarios, y basta con ir a un hospital y ver lo que se vive ahí, con personas que están con enfermedades terminales”, subrayó.
Pero insiste en que fue difícil ver que lo que le salvó la vida a la vez le arrancó un sueño, alejándolo de hacer lo que más amaba en el momento, que era su profesión como futbolista.
“Si yo retrocedo en el tiempo, mi papá murió en 1998 por un tema cardiaco y en el 2006 me dan este diagnóstico gracias a él. Con el pasar de los años, sé que lo que tengo que hacer es darle gracias a Dios porque, a pesar de que fue una carrera muy corta, pude disfrutar de muchísimas cosas”, concluyó.