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Los únicos países de Centroamérica que comparten una frontera en el cráter de un volcán: ¿Se puede visitar?

En Centroamérica existe un punto donde la frontera internacional atraviesa el cráter de un volcán. Se trata del volcán Chingo, una formación que comparten Guatemala y El Salvador y que convierte a ambos en los únicos países de la región cuya división territorial coincide exactamente con la cima de un volcán.

El Chingo forma parte del Arco Volcánico de América Central. Se eleva hasta los 1.775 metros sobre el nivel del mar. Su territorio se distribuye entre los municipios de Jerez y Atescatempa, en el departamento guatemalteco de Jutiapa, y el municipio de Chalchuapa, en el departamento salvadoreño de Santa Ana.

Según el Museo Nacional de Historia Natural del Instituto Smithsonian, el Chingo es un estratovolcán simétrico que se extiende a ambos lados de la frontera internacional. Además, representa el segundo volcán más alto de un conjunto volcánico ubicado en el sureste de Guatemala.

Un monumento marca el límite entre Guatemala y El Salvador

Uno de los principales atractivos del volcán es un monumento fronterizo instalado en la cumbre, el cual señala oficialmente el límite entre ambos países.

Desde ese punto también es posible observar cómo la frontera queda marcada de forma natural por una franja de vegetación escasa que contrasta con el resto del paisaje y resulta visible desde las alturas.

Esta característica convierte al volcán Chingo en un destino singular, ya que permite permanecer sobre la cima del mismo volcán mientras se está entre dos naciones.

Dos lagos se observan desde la cima

Además de la particular ubicación de la frontera, la cumbre ofrece una vista de dos importantes cuerpos de agua.

Desde ese punto se observan el lago de Güija, en territorio salvadoreño, y el lago de Atescatempa, en Guatemala.

El Smithsonian explica que la laguna de Atescatempa se formó cuando antiguos flujos de lava procedentes del volcán Chingo bloquearon los cauces existentes en la zona.

El acceso solo es posible por senderos

Actualmente, el volcán Chingo forma parte de un área protegida.

El sitio no cuenta con acceso por carretera. Por esa razón, el recorrido debe realizarse completamente por veredas.

La caminata comprende aproximadamente 14 kilómetros de ida y vuelta. El ascenso está dirigido principalmente a excursionistas con experiencia en recorridos de montaña.

Así es el volcán Chingo

El Programa de Vulcanismo Global del Instituto Smithsonian describe al Chingo como un estratovolcán de forma simétrica. Su cráter principal es poco profundo, tiene forma ovalada y permanece abierto hacia el sector oeste.

El edificio volcánico forma parte de un sistema más amplio.

A ambos lados del volcán existe una cadena de pequeños estratovolcanes y conos de ceniza distribuidos sobre una falla principal con orientación norte-sur.

Entre esas estructuras destacan conos relativamente jóvenes que continúan moldeando el paisaje volcánico compartido por Guatemala y El Salvador.

En territorio salvadoreño sobresale el cerro La Olla, también conocido como cerro de Olla. Esta formación integra una cadena de conos de escoria jóvenes ubicada al sur del volcán principal.

En Guatemala se encuentra el volcán Las Víboras, considerado el más prominente de varios conos volcánicos controlados por fallas geológicas cerca de la laguna Atescatempa.

El Smithsonian indica que Las Víboras corresponde a un cono de ceniza asentado sobre un volcán en escudo basáltico. También señala que los cráteres ubicados al sur, entre ellos cerro La Olla, pertenecen al territorio salvadoreño.

Dentro del sistema volcánico también se encuentra Loma Los Siete Cerros, ubicada en El Salvador y considerada uno de los numerosos conductos de flanco del volcán.

Este complejo está integrado por conos de escoria superpuestos y forma parte del denominado campo volcánico volcán Chingo.

El Smithsonian agrega que entre las estructuras más recientes figuran las que originaron flujos de lava hacia el sector noroeste de Guatemala.

También identifica otros flujos relativamente jóvenes provenientes de una cadena intermitente de conos que se extiende con orientación norte-sur a ambos lados de la cumbre.

Huellas de antiguos flujos de lava

El relieve que rodea al volcán conserva evidencias de antiguos procesos eruptivos.

Las fisuras presentes en los flancos del Chingo alimentaron numerosos flujos de lava jóvenes, especialmente sobre el flanco oeste del volcán y el flanco norte del volcán Las Víboras.

Además, numerosos conos de escoria basáltica permanecen distribuidos sobre los flancos de la montaña tanto en Guatemala como en El Salvador, reflejo de la actividad geológica que dio forma a esta región durante miles de años.

¿Ha hecho erupción?

El Smithsonian señala que la fecha de la última erupción del volcán Chingo es desconocida, aunque existe evidencia considerada creíble de actividad eruptiva.

No obstante, el Programa de Vulcanismo Global aclara que no tiene conocimiento de ninguna erupción ocurrida durante el Holoceno, periodo geológico que comprende aproximadamente los últimos 11.700 años.

*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.

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