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La conexión entre amaños y apuestas: La máxima perversión del fútbol que ya nos invade

En la última edición de la Revista Dominical, le contamos sobre las aparentes conexiones entre el fútbol y el crimen organizado, pero pasamos por alto (intencionalmente) hablar sobre una de sus aristas, una que en la actualidad carcome al balompié de Costa Rica: el amaño de partidos. Queríamos dedicar un artículo exclusivamente a este mal; aquí lo tiene.

El amaño ya aterrizó en nuestro fútbol. Bueno, en realidad había serias sospechas de que el amaño gambeteaba por las canchas ticas desde hace un buen rato, pero todo se materializó cuando la Comisión Disciplinaria de la Federación Costarricense de Fútbol y la Oficialía de Integridad de la FIFA sancionaron a dos dirigentes y un gerente de Puerto Golfito FC, de la Segunda División, por intentar arreglar un partido de esa categoría.

Los amaños son la máxima perversión del fútbol, ya que es una corrupción que, desde adentro, anula cualquier vestigio de competitividad y juego limpio, el encuentro se convierte en una pantomima, un teatro en el que sus espectadores son burlados y engañados, algunas veces, burdamente. Además, no solo se altera un partido, se altera toda una competición.

El primero: Puerto Golfito FC

A diferencia de la incursión del narcotráfico y el lavado de dinero en el fútbol, cuando se trata de amaños sí existen protocolos, técnicas y reglamentos establecidos por la FIFA. Así fue como la Oficialía de Integridad en Costa Rica, liderada por el abogado Carlos Ricardo Benavides, presentó un informe ante la Comisión Disciplinaria de la Fedefútbol en el 2023, tras recibir un reporte del sistema de detección de actividades sospechosas.

Los sancionados con diez años de suspensión fueron Roy Telles Campos, accionista y presidente del equipo; Deivis Antonio Barquero, accionista mayoritario; y Arturo Alberoni Palma Falla, gerente deportivo. Según la investigación, no solo se trataba de un partido sospechoso de amaño, sino que fueron varios encuentros, incluyendo uno en el que inusualmente se pitaron cinco penales. La alarma de Puerto Golfito FC saltó en noviembre del 2023.

En realidad, para entender cómo funcionan los amaños, también hay que entender cómo funcionan las apuestas deportivas. Generalmente, ambos mundos están ligados.

Para la FIFA, un amaño consiste en “influir o alterar de manera ilegítima, directa o indirectamente, por acción u omisión, el curso, el resultado o cualquier otro aspecto de un partido o una competición de fútbol”.

En los deportes, no solo se apuesta por los resultados. Usted puede apostar $10 a que San Carlos le gana 2-0 a Pérez Zeledón, a que un jugador saldrá expulsado o a que habrá un penal en el segundo tiempo.

Desde luego, el premio de la apuesta está vinculado con el riesgo. Cuanto más riesgosa la apuesta, mejor paga. Los eventos menos probables, como una goleada, generan más ganancia, pero hay más probabilidades de perder la inversión. Por tanto, sería bastante absurdo apostar a que Puerto Golfito FC perderá 9-0, ¿no? Es una apuesta demasiado arriesgada.

Ahí es donde entra el amaño, que busca que un evento improbable ocurra.

Carlos Ricardo Benavides, en su doble rol como fiscal de la Fedefútbol y encargado de la Oficialía de Integridad, es el responsable de liderar las investigaciones y entregar informes al Tribunal Disciplinario que, a su vez, dispone las sanciones.

“Existen conexiones internacionales, hemos detectado extranjeros en el país que lideran los amaños; es evidente que son individuos que no están solo en este negocio, sino en otros relacionados con el crimen. Por eso, no solo hemos visto ofrecimiento de dinero; en algunos casos, han amenazado a jugadores si no acceden a la propuesta”, explicó Benavides.

“Las apuestas son la principal base de los amaños, es el principal motivo. Hemos logrado conocer de apostadores que ganaron dinero en Asia, África y Europa con resultados del fútbol tico”, detalló el fiscal.

Por su parte, el fiscal general Carlo Díaz explicó a Revista Dominical la conexión entre el amaño y el crimen organizado

“Las economías criminales no solo lucran con el narcotráfico; las organizaciones criminales se diversifican y una de esas diversificaciones son las apuestas. El mundo de las apuestas genera un lucro muy importantes que trae como consecuencia el amaño de partidos. Es una manifestación del crimen organizado", explicó Díaz.

Como reportó La Nación en el 2024, juegos de Puerto Golfito FC que levantaron sospechas coincidían con apuestas en casas de Asia. Además, las incidencias detectadas ocurrían en partidos que no se transmitían por televisión, por tanto, eran menos fiscalizados.

Entre los acontecimientos extraños que se registraron estaban, precisamente, que el equipo se descalabró al recibir tres goleadas inimaginables seguidas: 9-0 contra Jicaral, 1-6 contra Carmelita y 6-0 contra Sarchí. En el primero de esos partidos se pitaron cinco penales.

“Contra Jicaral, que es el que queda 9-0, hay una situación muy particular y es que hay cinco penales. Imagínese... En ese partido, un solo jugador hizo como tres penales. Hay que apuntar el nivel de desconcentración que se tenía”, dijo en ese momento el presidente del equipo, Roy Telles, a Teletica.

Finalmente, la Comisión Disciplinaria determinó, por votación unánime, que los dirigentes de Puerto Golfito participaron en amaño de partidos.

En aquel momento, el presidente de la Liga de Ascenso, Sergio Hidalgo, reconoció que este acontecimiento manchó al fútbol de Costa Rica. “Obvio, si hay actos de este tipo, está sucio, pero estamos limpiando”, dijo.

Como punto positivo, la Federación tica reaccionó, investigó y sancionó. “Pocas federaciones del área tienen la valentía para hacerlo”, agregó Hidalgo.

Turrialba: entre decencia y amenazas

Entre prácticas tan reprochables como el amaño de partidos, siempre hay un delgado hilo de decencia, de esperanza en que los jugadores, sin importar la categoría en la que jueguen; son personas éticas, morales y profesionales.

En la historia del intento de amaño en el Municipal Turrialba, la ética tiene el nombre y apellido del líder del camerino, el capitán y portero, Bryan Cordero. Él fue quien denunció la supuesta estrategia de Rolando Pereira, presidente del club, Ernesto de la Torre, dirigente, y Enrique Valencia, entrenador, estos dos últimos ciudadanos mexicanos.

De acuerdo con detalles revelados por La Nación, diez jugadores del Municipal Turrialba, de la Liga de Ascenso, fueron citados por el club para una reunión el 10 de febrero del 2025. Allí los esperaban Pereira, De la Torre y Valencia.

Allí, con la excusa de que el club pasaba una difícil situación financiera, les ofrecieron a los jugadores pagarles $300 a cada uno (unos ¢152.000 de entonces), además de incentivos adicionales, a cambio de perder en circunstancias muy específicas el partido programado para las 7 p. m. de ese mismo día frente a Cariari.

La reunión, cargada de un tenso ambiente, finalizó con el rotundo rechazo de los futbolistas, pero el intento no terminó ahí. En el camerino, Enrique Valencia habló por separado con uno de los líderes del equipo y le insistió en aceptar la propuesta.

Finalmente, Cariari ganó 2-1, pero este marcador no cumplía con los requisitos específicos que les solicitaron a los jugadores turrialbeños, ya que debían perder 2-0.

Los directivos intentaron solventar la situación diciendo que todo era “una prueba de confianza” que “habían superado” al no aceptar el soborno. El grupo no se lo creyó.

Ante la gravedad de lo ocurrido, se presentó una denuncia confidencial. Semanas después, se conoció que el portero y capitán del Municipal Turrialba, Bryan Cordero, fue el encargado de liderarla. Él contó la historia a La Nación el 19 de julio, hoy hace exactamente un año.

Aunque él no estuvo en la primera reunión, Enrique Valencia también lo buscó para tentarlo. “Me dijo que ‘ocupamos ayudar a Rolando (presidente del club), que debe demasiado dinero’”, contó el guardavallas.

“Me dijeron que dejáramos los valores de lado”, recordó Cordero.

Minutos antes del partido, Cordero, como capitán, reunió a todo el equipo en el camerino, les dijo lo que estaba pasando y cómo actuarían: saldrían a ganar el partido y luego presentarían la denuncia.

La criminóloga Tania Molina explicó a RD que las conexiones entre las estructuras criminales y el fútbol existen desde hace décadas. Uno de los ejemplos más notorios en la década de los 80 ocurrió en Colombia, donde los carteles eran el poder detrás de los equipos más grandes del país. Pablo Escobar con el Atlético Nacional, los hermanos Rodríguez Orejuela con el América de Cali.

Esto, en criterio de Molina, facilitaba el arreglo de partidos para ganar apuestas y blanquear el dinero proveniente del narcotráfico.

“Muchos de los casos más sonados que se han destapado recientemente muestran cómo el crimen se mete, compra equipos, los financian, porque son clubes fachada en los que invierten dinero sucio y por otro lado lo van recuperando limpio. Esto, a través del fútbol, es muy fácil, por eso es tan común a nivel mundial”, detalló la criminóloga.

En la actualidad el sistema no es tan burdo, todo se ha modernizado, pero el fondo es el mismo: volver lícito el dinero ilícito, lavarlo.

Tras el caso de Turrialba, Ernesto de la Torre, Enrique Valencia y José Rolando Pereira fueron sancionados con una suspensión de cinco años de toda actividad futbolística.

Meses después, en agosto del 2025, Valencia brindó una entrevista al canal mexicano TUDN en donde aseguró que, en Costa Rica, sufrió amenazas de muerte por lo sucedido.

Las amenazas denunciadas por Valencia no deberían tomarse a la ligera.

“Si pasa en el mundo, y pasa en Latinoamérica, ¿por qué no iba a pasar en Costa Rica? Acá la gente mete todo debajo de la cama y nos sentimos especiales, diferentes, pero sí puede pasar”, aseveró Molina.

El caso más reciente, San Carlos FC

Cayó el tercer caso.

El 29 de junio del 2026, la Fedefútbol inhabilitó a tres jugadores del extinto equipo San Carlos FC por realizar ofrecimientos de dinero a jugadores del Deportivo Upala, de la Liga de Ascenso, para que perdieran un partido disputado en abril del 2025 contra el equipo norteño.

Los implicados fueron Hansell Arauz Ovares (cuatro veces campeón nacional de Primera División con Saprissa, ahora retirado), Henry Cooper Bennett y Fabián Rodríguez Esquivel.

El fútbol de divisiones menores parecer ser particularmente vulnerable ante las tentaciones del dinero fácil. El presidente de la Liga Nacional de Fútbol Aficionado (Linafa, tercera división), Juan Carlos Román, tiene claro que están en una posición complicada.

“Es muy difícil controlar si está ocurriendo; uno no sabe si están utilizando equipos del fútbol aficionado. Son jugadores que no perciben casi nada por jugar, y de pronto llega alguien que les ofrece $300 o $400; para ellos es muy fácil estar de acuerdo”, declaró Román a RD.

Román reconoció que no cuentan con un sistema adecuado para detectar el amaño, más aun considerado que Linafa tiene 30 equipos matriculados, 20 más que la Primera División.

En el caso de San Carlos FC, La Nación conoció que hubo un último intento de amaño durante el propio partido: “Mae, ayúdenos un toque y después arreglamos”. Finalmente, el compromiso terminó con victoria de Upala por 7-3. El amaño no se consumó.

Los acontecimientos fueron denunciados por los jugadores de Upala a la directiva, que activó el protocolo de integridad de la Fedefútbol. Los implicados fueron sancionados con 15 años de inhabilitación cada uno.

A Fabián Rodríguez, de 27 años, se le sancionó por 35 años. ¿Por qué? El futbolista habría participado en un segundo intento de amaño en la Primera División. Guadalupe FC activó el protocolo luego de que intentaran sobornar a uno de sus jugadores.

Anteriormente, Rodríguez formó parte de Puerto Golfito y de San Carlos FC.

Juan Carlos Román afirmó tener conocimiento de que próximamente se darán a conocer más sanciones, y reconoció que es posible que futbolistas de Linafa salgan involucrados. Según supo Revista Dominical, en los próximos días se emitirá una nueva resolución para castigar a un club.

Pareciera que es solo cuestión de tiempo para que aparezcan más y más casos, hasta un punto en que se siente inevitable. Las tentaciones existen y seguirán existiendo.

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