¿En serio un voto por hogar?
¿Qué le parece si nos olvidamos de ese cuento de un voto por persona, acordamos más bien que las elecciones se decidan mediante un voto por hogar y que ese voto lo ejerzan los esposos como jefes del hogar? ¿Le suena?
A mí tampoco. Pero justo eso fue lo que se planteó hace pocas semanas en la “Cumbre del Liderazgo Femenino” convocada por Erika Kirk, de Turning Point USA. Es el nuevo grito de batalla de la derecha radical en Estados Unidos: regresar a los roles tradicionales de género, que la mujer vuelva a ser la “trad wife” dedicada al hogar, la crianza de los hijos (muchos) y el cuidado de la familia, mientras que el hombre es cabeza de hogar y asume el papel principal de proveedor económico.
El movimiento arranca en el 2016 con el hashtag #RepealThe19th, pues busca eliminar la Enmienda 19 de la Constitución, que garantiza el voto femenino en Estados Unidos. ¿La causa? Un análisis mostró que si solo votaran los hombres, Trump ganaría por amplio margen. Un número creciente de iglesias conservadoras empezaron a promover la propuesta, amplificada luego por influencers de la “machosfera” y hasta por mujeres que estarían dispuestas a perder su derecho al voto si eso permitiera fortalecer un modelo político más alineado con los valores conservadores.
Algunos incluso plantean que los votos de los hogares no valgan lo mismo, sino que cuantos más hijos, más votos, todos –claro– ejercidos por el esposo. ¿Y las mujeres jefas de hogar? En este caso, sugieren que el voto de estos hogares jefeados por una mujer podría ser ejercido por sus padres, hermanos o tíos, aunque lo ideal, dicen, es que las mujeres estén casadas con un hombre.
El voto femenino costó mucho. Es un logro de los movimientos feministas. Un logro tan reciente como que en Costa Rica se aprobó apenas en 1949. Esto abrió las puertas para enriquecer a las mujeres con la vida pública y enriquecer la vida pública con las mujeres. El paso siguiente no podría ser el de expulsar a las mujeres de esa vida pública dizque para “salvar la familia”. Por el contrario, el paso siguiente es que los hombres entendamos y aprendamos también a asumir nuestra parte en la responsabilidad –y el gozo– de la vida familiar.
leonardogarnier@gmail.com
Leonardo Garnier ha sido profesor e investigador de la Universidad de Costa Rica (UCR) y de la Universidad Nacional (UNA), ministro de Planificación Nacional y Política Económica (1994-1998), ministro de Educación Pública (2006-2014) y asesor especial del secretario general de las Naciones Unidas para la Cumbre por la Transformación de la Educación (2022-2023).