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Diputada del FA sobre comunismo: ‘Estoy de acuerdo con que la gente tenga para comer; póngale la etiqueta que quiera’

Si a Sigrid Segura le preguntan si puede moverse un poco más hacia la izquierda, contesta enérgica que “sin ningún problema”. Es parte de su pícara personalidad, esa que ha logrado posicionarla como una de las diputadas más sobresalientes de la oposición.

A dos meses de haberse instalado en su despacho, la frenteamplista ha ganado miles de seguidores que le aplauden sus intervenciones en redes sociales, al tiempo que acumula comentarios no tan positivos. Pero no es algo que la detenga, asegura en esta entrevista con Revista Dominical, porque su norte es el de representar a aquellas mujeres que, como ella, vienen de zonas pocas veces representadas en el Primer Poder de la República.

“Entiendo perfectamente lo que le duele a la gente en esas comunidades”, asegura la poaseña, mientras explicar porqué su partido ha fallado en acercarse y asentarse en la ruralidad. Y mientras trabaja con las periferias, buscará impulsar políticas vinculadas con la justicia social, los datos abiertos y la inteligencia artificial.

¿Cuál será el primer proyecto de ley que impulsará y cuáles serán los principales ejes de su agenda legislativa durante este cuatrienio?

“Hay muchas cosas que yo quisiera trabajar y por dicha tenemos un equipo más grande del que teníamos hace cuatro años. Algunas temáticas que nos interesaban a todos, nos fuimos repartiendo de acuerdo a las sensibilidades que tenemos. En mi caso me gusta mucho trabajar con temas en los que me identifico más personalmente, como el acceso a la información pública. Llevo ya algún tiempo trabajando en materia de estado abierto, transparencia, acceso a la información pública, rendición de cuentas, lucha contra la corrupción.

“Costa Rica está envuelta, igual que otros países, en una dinámica de transformación y la tecnología en este caso no es solo una cuestión técnica, sino que está realmente viéndose como una transformación geopolítica. No podemos quedarnos atrás y tampoco deberíamos permitir que nos impacte de una manera negativa cuando podemos sacar una oportunidad de eso.

“También me interesa mucho la energía que tiene que ver con tecnología. Necesitamos tener una matriz energética limpia, soberanía energética e infraestructura que también tiene que ver con ordenamiento territorial, que es otro de los temas que me interesa trabajar (...) Todo esto siempre con una mirada desde el género, porque a las mujeres siempre nos impacta diferente todo”.

—Poás es un territorio que no siempre tiene representación en la Asamblea y el Frente Amplio ha reconocido que ha tenido dificultades para consolidarse en zonas rurales y costeras. ¿Qué aprendieron de la campaña y qué lecciones podrían replicarse en otras comunidades?

—Creo que soy la primera diputada poaseña. Para mí eso es muy importante porque ciertamente los partidos a veces priorizan otros territorios con más población que tienen más chance de sacar la curul. Para mí ese voto de confianza fue muy valioso.

“Había otros cantones muy pequeños con los que yo me identificaba y tenía mucho apoyo. Yo decía ‘¿por qué no hemos aprovechado la oportunidad de que la gente necesita las políticas que estamos promoviendo? Las propuestas que tenemos eran aterrizadas, a la gente les hacía sentido. Había una identidad compartida, al menos en mi caso como persona rural, y yo decía ‘¿por qué el Frente Amplio no está llegando aquí?’.

“Tal vez por ser una persona rural, a mí se me hacía muy fácil conectar con ellas y ellos; entonces empezamos a hacer una campaña más enfocada al territorio. Creo que eso es lo que hay que seguir apostando, a la ruralidad donde el FA muchas veces ha sido un poco más débil, y que las propuestas que tenemos pueden solucionarle la vida a estas personas”.

—¿En qué han fallado? ¿Por qué no han logrado llegar ahí?

—Ha habido un evidente abandono estatal a esas zonas desde hace muchísimos años. Esto no viene de este gobierno ni del anterior, aunque sí se ha profundizado ciertamente.

“Yo también vengo de una generación de jóvenes que están hartos de la corrupción, que demostraban mediante la música y la rebeldía cómo estaban hartos de una clase política que había olvidado a los más vulnerables, a las personas más débiles, a las ruralidades. Y justamente es lo que me hace replantear eso durante la campaña.

“Muchas veces por cálculo político se prioriza a espacios más urbanos o a otros tipos de poblaciones en las campañas y se nos olvida que la gente que más necesita de nosotros justamente es la que está más olvidada.

“Yo creo que que parte del trabajo que nos toca hacer de ahora en adelante: meternos más en las comunidades, más en la vida de la gente y hablar un lenguaje más coloquial, porque muchas veces en la política por querer hacer las cosas más correctas, tendemos a usar un lenguaje más técnico y político que es alejado de la gente.

“Parte de la política es que la gente lo pueda entender a uno, tener una comunicación más directa, más clara, más dinámica, porque si no es así, ¿para quién estamos legislando y a quién le estamos hablando?”.

—¿Cuál sería un proyecto concreto que le gustaría presentar en materia de inteligencia artificial?

—No puedo hacer spoiler, pero podría dar algunas ideas. Cuando hablamos de regulación de la inteligencia artificial, a mí como que me brinca un ojo, porque vamos a ver, ¿la inteligencia artificial se puede regular o no? Creo que nadie ha podido responder a esa pregunta. Es un poco como decir ¿se puede regular la matemática o la programación?

“Se puede regular algunas áreas que impacta la inteligencia artificial, pero hablar simplemente de regular la inteligencia artificial me parece un poco irresponsable. Entonces, ¿qué podemos regular? Bueno, el impacto que está teniendo, por ejemplo, en la violencia digital hacia las mujeres, las niñas. El uso de las plataformas digitales también ha impactado mucho la educación, entonces yo creo que son dos áreas donde hay que incidir.

“Todas las personas tienen derecho a su imagen y a decidir cómo quieren que se use, eso es parte de lo que hay que trabajar. Y hay otro aspecto que me parece más delicado, porque en Costa Rica parece que hay como ciertas alarmas de que está sucediendo, y es el uso de inteligencia artificial o tecnología emergente en seguridad.

“En política, por ejemplo, en los procesos electorales ya hemos visto casos con granjas de troles automatizadas para incidir o impactar los resultados de una elección. Y eso tiene que ver con democracia. La conversación sobre tecnología no es técnica, es profundamente social y política.

“No se puede decir que solo porque es tecnología no tiene ningún riesgo. La tecnología es política, no funciona sola ni es neutral”.

—La Unión Europea no ha podido regular el contenido de IA que se propaga en plataformas como Meta. Entonces, ¿cómo aterrizarlo y hacerlo realmente viable en Costa Rica?

—Costa Rica tiene una posición de desventaja frente a estas tecnológicas porque estas grandes empresas tienen incluso un capital mucho mayor que el mismo PIB de Costa Rica. Aquí hay que hacer un par de consideraciones.

“La primera es que eso se puede abordar con un enfoque regional. No somos los únicos que estamos discutiendo eso, en la región todos los países están discutiéndolo. Hay formas que se han estado valorando, por ejemplo, que esas plataformas tengan un representante en cada país, porque estamos dejando a los usuarios sin una protección.

“En este momento una persona que quiere o tiene un reclamo ante una plataforma de estas, no tiene cómo acudir a una vía legal. Tienen que hacer un reclamo mediante la misma plataforma que muchas veces no responde o le responde con una desatención a su preocupación inicial. Son de las cosas que podemos ir abordando.

“Podemos verlo desde la parte educativa y desde la regulación de algunos aspectos para al menos ir teniendo algún tipo de límites de ese tipo de injerencia extranjera en la vida de las personas”.

—¿Cuáles son las principales limitaciones del Estado que podrían resolverse mediante herramientas de inteligencia artificial? ¿Cómo puede el Congreso facilitar ese proceso?

—Hay muchísimo, más que todo la parte burocrática. Costa Rica no cuenta con un sistema de interoperabilidad país, ¿qué significa esto? Que cada vez que uno va a una institución, le piden la cédula, la copia de la cédula, tiene que hacer registro de quién es uno y de dónde viene y para qué ocupa. Todo eso se puede resolver con tecnología y aquí lo que ha faltado es simple y llana voluntad política.

“Pasa igual con el tema del acceso a la información pública con los datos abiertos. ¿Por qué no se publican datos en Costa Rica si ninguna ley impide que se publiquen los datos? Porque no quieren, por voluntad política.

“En algún momento nos decían que no había tecnología, hace algunos años. Apareció tecnología adecuada para esto, código abierto, incluso gratuito, y se les ha dicho a las instituciones cuáles opciones tienen. Esto, si no es una política pública promovida desde el Ejecutivo, no va a suceder. Ahí está la responsabilidad inicial.

“Hay muchísimo en términos de servicio al cliente, por ejemplo, de agilización de trámites (...). No implica un aumento de presupuesto para país. Y eso hay que decirlo, porque muchas veces dicen que eso es carísimo. No es que estamos descubriendo el agua tibia, ya eso se hace en muchísimos países de la región y que no se haga aquí es simplemente porque no quieren.

“Hay otros usos que se están dando, por ejemplo, en el área legislativa. He visto algunos ejemplos de ciencia ciudadana que ahora utilizan inteligencia artificial o algunos productos para hacer ejercicios comparativos de legislación.

—¿En Costa Rica existe suficiente claridad sobre la diferencia entre datos abiertos y datos personales?

—Creo que la población no lo tiene claro porque los gobiernos no han sido claros con este tipo de información.

“A veces se tiende a pensar que cuando hablamos de datos abiertos, estamos hablando de la contrapropuesta o del antónimo de datos personales y más bien son datos que se complementan. Uno no puede hablar de una apertura de datos públicos sin considerar la protección de los datos personales.

“Cuando hablamos de datos públicos abiertos, hablamos de datos a los que tiene derecho la ciudadanía a saber porque son datos que produce el gobierno. Y cuando hablamos de datos personales son datos de las personas, los nuestros, que nos pertenecen.

“La discusión debería ir enfocada en integrar esos derechos que no se contraponen y hacer una regulación, una legislación bastante moderna para el momento en el que estamos, porque cuando regulamos datos personales o apertura de datos públicos, también estamos regulando el espacio digital y la misma inteligencia artificial.

“¿Qué hicieron otros países para regular un poco inteligencia artificial? Pues ya tenían resuelto la protección de datos personales. Es decir, ya tenían la parte que protegía a las personas y la parte de transparencia algorítmica mediante datos abiertos. Con esos dos pilares fue que pudieron avanzar luego a hablar de inteligencia artificial. Pero aquí queremos resolver la parte de inteligencia artificial sin haber pasado ni siquiera por el piso base, por los pilares.

“Entonces, ¿cómo vamos a hablar de tecnología emergente, si ni siquiera estamos protegiendo a las personas de lo básico, de lo mínimo? Las estafas digitales han aumentado muchísimo el último año. Creo que eso es urgente de atender y eso es parte de la conversación que tiene que ver con tecnología, con la inteligencia artificial y con el mundo digital".

En una Costa Rica post-UPAD, y ahora que el TSE va a cambiar el acceso a sus datos abiertos, ¿qué información debería estar mucho más disponible para los ciudadanos y qué debe permanecer protegido?

—Yo creo que aquí no hay una cultura de protección de datos, hay que iniciar por ahí. La gente tiene derechos a que se protejan sus datos. Creo que hay que hablar más de la cultura de protección y por otro lado hay que hablar más de transparencia y de datos abiertos.

“Hay que abrir los datos del gobierno. Y el gobierno, al menos en estos últimos cuatro años, ha ido en una línea contraria. Ya no se publican datos, es más, los datos que estaban publicados de otros gobiernos ya no están en la plataforma.

“Estamos retrocediendo en materia de datos abiertos, creo que por ahí hay que ir. Hay que hacer algunas reformas legislativas para aumentar esa transparencia y yo esperaría que no haya problema con eso porque al fin y al cabo es parte de la democracia”.

—Hablando de plataformas digitales, usted es una de las diputadas que ha empezado a ganar mayor tracción en redes sociales. ¿Le preocupa convertirse en blanco de ataques como ya ha ocurrido con otras personas, sobre todo mujeres de su partido?

—No, a mí no me preocupa eso. Yo entiendo cómo funciona la tecnología entonces no me lo tomo personal. Yo sé lo que hay detrás de esos ataques, entiendo cómo funcionan los ataques de troles coordinados y que no es gratuito, hay pago detrás.

“Lo veo más como un tema político, pero sí creo que hay que entrarle no porque a mí me afecte o no, sino porque hay muchas personas, mujeres y niñas, que se están viendo afectadas por ese tipo de violencia. Ahí es donde yo creo que hay que apuntar

“No deberíamos disminuir nuestra participación en esos espacios o callarnos porque nos sentimos amenazadas o intimidadas de decir lo que pensamos. Es parte de la libertad de expresión que tenemos todos los seres humanos”.

—Es latente la tensión entre oficialismo y oposición, pero ¿cómo es la dinámica en el día a día? ¿Cómo se trabaja con las otras bancadas?

—Yo tengo una relación muy cordial, siento yo, con todos los diputados. Siempre en el marco del respeto. Nosotros coordinamos y cuando tengo algún interés en alguna moción o algo, lo converso con ellos.

“Creo que hemos, al menos desde el Frente Amplio y este despacho, siempre intentar generar diálogo, aunque a veces no sea tan evidente (...). Se ha implantado esa idea de que la oposición se opone y no, no es así. Les hemos aprobado muchísimos proyectos al gobierno y nunca nos hemos opuesto por oponernos. Siempre que nos hemos opuesto a algo ha sido porque creemos que hay una afectación al bien común.

“Cuando hay que dar la lucha se da, ellos saben a qué responde la posición nuestra y para mí lo más importante es eso, que podamos tener una conversación más fluida y que no sea solo votar por votar, como a veces se ha querido entender, sino que tengamos los argumentos del por qué sí o por qué no.

“Ahorita hay un proyecto, por ejemplo, de microcréditos que se está discutiendo y básicamente estoy sola en la comisión defendiendo la posición en contra del proyecto. No han podido darnos argumentos del porqué ese proyecto está ahí; yo insisto en que se discuta porqué estamos aprobando un proyecto sin fundamento.

“Cuando algo no tiene fundamento para aprobarse, la gente tiene derecho a saber que no hay nada que respalde ese proyecto o política pública”.

—En ese mismo contexto, ¿considera que la polarización se ha convertido en un requisito para mantenerse vigente en la política o todavía hay espacio para posiciones más moderadas?

—Creo que no hay una respuesta única para eso porque en este momento todo va muy rápido. El futuro es muy incierto y es parte, creo, de lo que nos han hecho creer. Se ha intentado debilitar la capacidad de la gente de imaginar un mundo mejor, un futuro mejor.

“Yo soy optimista en ese sentido y quisiera creer que la polarización no tenga que ser lo usual, lo único, y que hay otras vías de resolver los problemas en este país.

“Si algo ha caracterizado a Costa Rica en algunos momentos es justamente esa vocación de paz, de resolver las cosas como lo que somos: ticos con una identidad compartida, que discrepamos y nos podemos agarrar, pero sabemos que estamos compartiendo un país, una visión común.

“Espero que ese sea el camino, pero puede que no lo sea. Y si no lo es, también vamos a tener que estar a la altura de caminar ese trayecto”.

—Desde el gobierno se insiste en presentar al Frente Amplio como un comunista. ¿Considera que el partido necesita desprenderse de esa percepción?

—Yo creo que se han usado muchas etiquetas de manera irresponsable. Yo no veo necesario que nos desliguemos de alguna etiqueta de personas que ni siquiera saben qué significa. Ahora hasta terrorista nos dicen.

“A mí no me preocupa mucho eso, creo que responde más a miedo y fragilidad de algunos actores del gobierno. Creo que más bien hay que seguir impulsando las políticas que promovemos.

“El otro día me preguntaban: ‘¿Usted se identifica como comunista, capitalista?’ Y yo les dije: ‘Yo estoy de acuerdo con la justicia social, con que la gente tenga para comer, una casa donde vivir, oportunidades de estudio dignas y gratuitas, un buen trabajo, un buen salario. Póngale la etiqueta que usted quiera. Eso es lo que yo creo.

“Creo que el poner esas otras etiquetas lo que hace es generar nada más ruido y confusión, no le resuelve la vida a la gente. Es una forma de distracción.

“Nosotros no tenemos manchas de corrupción y eso creo que es importante, por eso nos ponen ese tipo de etiquetas, porque no nos pueden decir corruptos”.

—¿Cómo recibió el partido su postulación como candidata? Como usted trabajó en temas de gobierno abierto durante la administración de Carlos Alvarado, ¿hubo cierta resistencia dentro del FA?

—No, no. Yo siempre he sido frente del Frente Amplio. Entré hace 13 años y no es que me cambié de partido.

“Esa oportunidad de trabajar en gobierno abierto creo que me dio muchas herramientas para entender mejor la administración pública desde adentro, para entender también la política desde adentro y creo que es muy válido ese tipo de experiencias.

“El partido no tuvo ningún tipo de resentimiento o algo porque, además, ese gobierno había sido de unidad nacional, como se había planteado; luego tuvo sus bemoles. Yo estaba trabajando en una agenda que era muy propia, que tenía que ver con transparencia, acceso a la información pública, lucha contra la corrupción y todas las acciones que se hicieron desde ahí iban enlazadas a eso”.

—Quizás todavía es muy pronto, pero ¿considera que Ariel Robles seguirá siendo una de las principales figuras del partido en los próximos años o percibe el surgimiento de otros liderazgos?

—Yo creo que Ariel está haciendo un excelente trabajo, hizo un excelente trabajo como diputado, hizo un excelente trabajo como candidato presidencial y es una gran figura de peso en el partido. Creo que está tomando un rol importante de visualización en el territorio, en redes sociales, creo que a él se le da muy bien esto. Me parece que tiene muchas habilidades que son muy importantes.

“Probablemente van también a seguir surgiendo otros liderazgos; yo me encuentro muy optimista con que tengamos muchísimos más liderazgos, no solo una persona. Creo que hemos visto que el FA tiene muchas fichas, por decirlo así, que tienen habilidades muy valiosas para la población y el país también”.

—En los últimos años se han impulsado medidas de contención del gasto público y recortes en distintas áreas sociales. ¿Cómo valora que la ciudadanía no se movilice con la intensidad de otros momentos?

—Creo que es un fenómeno causado por la misma política que se ha promovido desde hace algunos gobiernos. La gente está cansada, está harta y ya está casi que resignada a vivir en miseria.

“Es contra lo que nosotros siempre estamos legislando, es decir, no nos parece correcto que tengamos que aceptar condiciones de miseria para vivir y para sobrevivir. Es absolutamente inaceptable.

“Yo entiendo el cansancio de la gente porque vengo también de esas comunidades que están cansadas, que están hartas de que nadie le resuelva nada y que los gobiernos los han dejado desamparados. A mí se me hace que es doloroso, es inaceptable. Se me hace inhumano que hayamos llegado a un punto en el que la gente crea que no tiene nada más que ganar o no tienen una opción de futuro.

“Creo que ese fenómeno ha sido causado por las mismas políticas públicas de los gobiernos que han venido promoviendo, porque la desigualdad social se ha aumentado. Eso está medido, eso no lo digo yo; los mismos informes del Estado de la Nación, el Estado de la Educación, del Estado de la Justicia, mediciones internacionales, incluso la misma OCDE indica que Costa Rica es más desigual.

“Aquí no es un tema de que estamos mejor y que la gente no se manifiesta porque estamos mejor, es que la gente está más cansada que nunca. Y ya no les queda otra que sobrevivir”.

—Sobre el descontento de distintos sectores, Albino Vargas comentó recientemente a Revista Dominical que varios sindicatos estarían simpatizando más con el oficialismo que la oposición. ¿Cómo interpreta ese giro?

—Yo creo que la gente quiere venganza de los políticos que se han robado la plata de la gente, de los políticos que no han hecho su trabajo, de los políticos corruptos. Lamentablemente, muchas veces la forma de canalizar esa venganza es por medio de autoritarismos y creo que eso es un error.

“Creo que parte del trabajo nuestro es evidenciar que hay otros caminos, otras posibilidades, que hay esperanzas y que podemos tener una vida mejor, un país mejor con oportunidades para todas las personas y que ser miserable no es una opción”.

—Desde su perspectiva, ¿qué hizo el oficialismo para conectar con esos sectores que la izquierda no logró?

—Yo creo que hay dos aspectos: una es la presencia territorial, que en parte es bastante caro y ahí habría que ver de dónde tiene la plata, y la otra que también requiere capital importante es la presencia mediática, la presencia digital. Ellos han estado muy activos en redes, incluso se ha evidenciado que hay trolls de otros países asiáticos interferiendo en la política costarricense.

“Creo que son los dos factores que han llevado a que tenga tanta popularidad, pero no ha sido por resultados, ha sido por propaganda“.

—Ahora, ¿hacia dónde se tiene que mover la izquierda para volver a conectar con estos sectores?

—Tenemos que ir ahí mismo a donde está la gente, al territorio, a lo digital. Eso no se puede desconectar. Pero ciertamente hay que ir con propuestas y hay que resolverle la vida a la gente. No se puede ir solo a hacer un circo. Hay que llevarle propuestas, resultados, rutas de cómo se van a hacer esos resultados. Porque muchas veces se llega a cortar una cinta, inaugurar algo y de ahí no pasa nada.

“Creo que la gente quiere también ver eso. Cosas que tengan sentido, que resulten en una solución para darles una mejor calidad de vida para ellos y para las futuras generaciones; en eso pueden contar siempre con el Frente Amplio”.

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