Una noche exprés
Fuimos a no ver el eclipse y nos sentamos en la terraza, de espaldas al sol, que ya se guarecía al otro lado de la ciudad. Llevábamos cacahuetes y cerveza fría, más fría que Ursula von der Leyen. Llega un momento en la vida de un hombre en el que lo importante, al menos lo que marca el ritmo de los días y la calidad de los momentos, es la temperatura de la cerveza. Digo que íbamos a no ver el eclipse, que es una manera de posicionarse en la vida, y estábamos de espaldas a la trayectoria del astro cuando nos regaló una micronoche al borde del mar, un pellizco nocturno, un eco de aquellas madrugadas ya perdidas y... Ver Más