El terror de sus fantasmas
A veces parece que los ricos tienen cara de idiotas. Pero no es exacto. Lo que ves es el miedo. El miedo deformando la despreocupación, la abundancia. Y entonces les queda como una mueca y tú crees que parecen idiotas. Un rico, para serlo de verdad, ha de haber visto cómo caía el imperio. Cómo su familia es al fin vulnerable y el poder se vuelve humillación y las propiedades se desvanecen. De este espanto -terror, a veces- saca la consistencia, algo muy profundo que sólo él sabe de la especie humana. Pasé medio verano invitado, cuando ya escribía en 'El Mundo', en la propiedad de unos amigos de Pedrojota en Nueva York. El abuelo y creador de la riqueza... Ver Más