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Del Birkin al Lady Dior: cinco bolsos con nombre propio que han marcado la historia de la moda

Abc.es 
Para algunas, la perdición son los zapatos. Para otras, los bolsos. Seguramente tengas, como mínimo, uno grande para meter todo lo posible del día a día, un 'clutch' más de fiesta, uno de ante para el invierno, otro de esparto para verano, y un último de bandolera para cargar solo lo necesario en un viaje o en planes que impliquen caminar. Por otro lado están los bolsos de diseño , que juegan en una liga muy distinta al resto. Tanto los modelos atemporales como los más demandados ponen el listón tan alto que muchas personas han llegado a pagar por ellos cantidades equivalentes al precio de una vivienda, o han hecho lista de espera durante años para poder hacerse con uno. Muchas mujeres sueñan con tener alguno en su colección, y   entre los más deseados se encuentran el Fendi Baguette, el Louis Vuitton Neverfull o el clásico Chanel 2.55 . Dentro de este mundo hay un grupo muy concreto que merece un capítulo aparte: cinco bolsos que llevan, literalmente, el nombre propio de algunas de las figuras más importantes de la moda y la cultura del siglo XX. En este artículo te contamos cuáles son y la historia que hay detrás de cada nombre. Creado en 1930 bajo el nombre 'Sac à dépêches' (bolsa de correo, en francés), fue uno de los primeros bolsos en incorporar una correa para colgarlo del hombro, en una época en la que el resto se llevaban tipo 'clutch' o con asa, siempre en la mano. Su forma trapezoidal y de gran volumen estaba pensada para llevar documentos, y su cierre; dos cinchas cruzadas sobre un torniquete con candado, protegido por una pieza llamada 'clochette', sigue siendo tan representativo que Hermès lo ha replicado en otros artículos, como un cinturón o el reloj lanzado por el 45º aniversario del bolso. Aunque no lleva ningún logo visible, no le hizo falta para conseguir la fama, que se la debe a la actriz y princesa de Mónaco Grace Kelly . Aunque ya lo llevaba al anunciar su boda con el príncipe Rainiero, el verdadero campanazo llegó en 1956, cuando lo usó para ocultar la barriga de su primer embarazo , el de Carolina de Mónaco. La fotografía dio la vuelta al mundo, y el bolso también, hasta el pinto de que, en 1977, Hermès lo rebautizó oficialmente como 'Kelly' . Hoy, el ejemplar con el que se fotografió a Kelly puede verse en el Museo Victoria and Albert de Londres, y conseguir uno nuevo es mucho más difícil que en su día: se rumorea que hace falta apuntarse a una lista de espera en la tienda de Hermès en Paris, que solo acepta pedidos dos veces al año, aunque otros aseguran que basta con ser cliente fiel de la marca. Audrey Hepburn, Jennifer Lopez (con un Kelly marrón chocolate de cocodrilo) y Victoria Beckham (con uno de más de 50.000 dólares en ante y borrego) son solo algunas de las celebridades que lo han lucido. Esa alta demanda se debe a su escasez: al año se fabrica un número limitado de unidades , y cada bolso requiere 20 horas de trabajo de un único artesano que necesita entre dos y seis años de formación para coser sus 36 piezas de cuero. Por eso, junto al Birkin, se considera una de las mejores inversiones del mercado de reventa, ya que su precio de segunda mano suele superar el original. Existe en siete tamaños además del clásico de 25 centímetros, y se fabrica tanto en cuero como en materiales exóticos como visón, cocodrilo y caimán . Similar al Kelly en cuanto a disponibilidad y diseño, se diferencian a simple vista porque el Birkin lleva dos asas en vez de una , y está hecho de un cuero especial de piel de vaca más flexible, con un acabado que se embellece con el tiempo. La historia de por qué este bolso lleva el nombre de la actriz y cantante británica se remonta a 1984. Jane Birkin viajaba en un avión cuando se le cayó todo lo que llevaba dentro de su bolso, y se quejó de que no existían bolsos pensados para madres . Por casualidad, Jean-Louis Dumas , entonces director de Hermès, viajaba sentado a su lado, y dibujó un boceto de aquel capricho (con un compartimento incluso para el biberón) en el único papel que tenía a mano, una bolsa para mareos. Un año después, el diseño salió a la venta y fue un éxito. La propia Jane usó su bolso original casi a diario durante casi una década, personalizándolo con pegatinas, hasta que en 1994 lo donó a una subasta benéfica contra el sida. Ese mismo bolso volvió a subastarse el año pasado, esta vez por 10,1 millones de dólares , convirtiéndose en el segundo objeto de moda más caro vendido nunca en una subasta. El valor de los Birkin, en general, ha aumentado un 500% en los últimos 35 años, con   precios que hoy oscilan entre los 10.500 y los 150.000 dólares según sus características. Al igual que el Kelly, conseguir uno siempre ha sido complicado. Incluso la mítica serie 'Sexo en Nueva York' dedicó una escena a esa dificultad, cuando el dependiente advierte a una de las protagonistas de que hay una lista de espera de cinco años, y eso que en aquella época (2001), el bolso aún costaba 4.000 dólares. El Birkin clásico mide 40 centímetros, aunque existen cuatro tamaños distintos, y hay quien ha llegado a reunir colecciones de cien bolsos, como Drake o Victoria Beckham. El bolso, que originalmente se llamaba Fifties Constance cuando se lanzó en 1961 , resaltaba por su forma curvada y su cierre dorado de pistón, un guiño a la raíces hípicas de la marca. En 1964, Jackie Kennedy se enamoró del modelo, y encargó cuatro de ellos. Al ser una de las mujeres más fotografiadas del siglo XX, el bolso que ella combinaba con todo tipo de outfits se convirtió en el 'it bag' de los años 60 y 70, y Gucci no tardó en renombrarlo en su honor como 'Jackie'. Una de sus versiones más icónicas es el de la franja tricolor verde y roja , aunque a lo largo de los años el clásico ha ido construyendo su propia trayectoria de la mano de distintos directores creativos de la firma. En 1999, Tom Ford lo rediseñó sustituyendo el cierre de pistón por una hebilla geométrica. Diez años después, en 2009, Frida Giannini recuperó el cierre original y le incluyó borlas de cuero colgantes. Finalmente, en 2020, el entonces director creativo Alessandro Michele sacó la versión 'Jackie 1961' que conocemos hoy: un modelo unisex con correa desmontable, disponible en tres tamaños. Entre las celebridades que han lucido este bolso están Harry Styles, Dua Lipa y Dakota Johnson, quien además protagonizó en 2023 la campaña de la línea 'Jackie 1961'. Caracterizado por su asa de bambú , curvada con fuego según la técnica tradicional de la casa, el bolso se lanzó en 1991 como el 'Gucci Bamboo Handle Tote'. Durante esa década, la Princesa Diana lo lució en numerosas ocasiones, sobre todo a partir de su divorcio en 1996, combinándolo tanto con conjuntos elegantes como con ropa deportiva para ir al gimnasio, ahora que ya que no tenía que vestir según marcaba el protocolo real. Por eso, el bolso ha llegado a asociarse con un símbolo de libertad personal , tal y como lo fue para ella durante esa etapa, antes de su repentina muerte. Treinta años más tarde, en 2021, Alessandro Michele decidió recrear el bolso original con una versión más actual. Quiso dar protagonismo a las bandas que en su día llevaba el bolso para evitar que el bambú se deformara, y las convirtió en correas de cuero de colores neón, personalizables con símbolos y letras, pasando de ser un elemento funcional a uno central en el diseño. Además, coincidiendo con lo que habría sido el 60 cumpleaños de Diana, cambió el nombre del bolso por el de su mayor embajadora . Otras figuras influyentes que se han visto con él son Heidi Klum o Jennifer Lopez, que lo posee ambos tamaños. En 1995, Lady Di viajó a París para la inauguración de la exposición de Paul Cézanne en el Grand Palais, donde la primera dama francesa, Bernadette Chirac, le regaló el Dior Chouchou (en francés, 'favorito' o 'consentido'), que aún no había salido al mercado. A la Princesa de Gales le gustó tanto que lo llevó consigo a muchas apariciones, como su viaje a Buenos Aires unos meses después, y llegó a pedir una versión del mismo azul que sus ojos. Un año más tarde, el bolso salió al público, pero no sin antes cambiarle el nombre al de su primera y más prestigiosa embajadora. Cuando se lanzó bajo el nombre de 'Lady Dior' , hizo historia en la moda. Ese mismo año, Diana llevó una versión mini en satén azul a la Gala del Met, a juego con su vestido: un momento que marcó un antes y un después y que convirtió al bolso en uno de los más codiciados de la moda de lujo. En cuanto a su fabricación, el bolso se creó bajo una premisa: debía tener la misma postura recta que se esperaba de una dama, sin encorvarse. De ahí su forma cuadrada. Su diseño acolchado Cannage , además, está inspirado en las sillas de estilo Napoleón III que se usaron para los invitados al primer desfile de Dior, en 1947. Los llaveros que cuelgan de una de las asas deletreando el nombre de la firma son una referencia a Christian Dior , ya que llevaba siempre colgantes con él. Por todos estos detalles, hacen falta siete artesanos y al menos ocho horas para cortar y coser las 130 piezas de piel que lleva cada ejemplar. Fabricado a mano , sus materiales principales son la piel de ternera, el charol, y la característica tela 'toile de Jouy' de Dior. Se puede encontrar en los formatos Micro, Mini, Small, Medium y Large, además del horizontal D-Joy. Todas estas variantes han conquistado a muchas celebridades, entre ellas Jennifer Lawrence, Simone Biles, Rihanna y Pamela Anderson, entre muchos otros. Y muchos artistas también se han vinculado con esta pieza de forma creativa: cada año, la marca organiza el Lady Dior Art Project , una colaboración en la que artistas internacionales transforman el bolso icónico en una obra de arte única y ponible.

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