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Adrián Díaz, experto en China: «En España es implanteable trabajar los 12 meses del año y renunciar al mes de vacaciones»

Abc.es 
Existen numerosos debates sobre el éxito de la economía china. Algunos lo atribuyen a su apertura a los mercados internacionales, mientras que otros a la planificación estatal. Sin embargo, un factor del que se habla menos es la capacidad de sacrificio y trabajo que caracteriza a buena parte de la sociedad del gigante asiático. Sobre este tema ha hablado precisamente Adrián Díaz, experto en China que ha vivido durante más de 20 años en el país. En una charla reciente en el podcast Un chino y medio, el invitado expone por qué considera que esta mentalidad resulta prácticamente impensable en Occidente. Al inicio del fragmento, Díaz recuerda una conferencia en Costa Rica en la que le preguntaron cómo se podía imitar el modelo chino. «Ustedes trabajan de lunes a viernes, ¿verdad? Pues trabajen de lunes a domingo», respondió. Para el experto, no se pueden reclamar únicamente los beneficios del modelo chino «sin pasar por el esfuerzo de los chinos». Acto seguido, Díaz traslada esta reflexión a España y recuerda la crisis económica de 2008. «Trabajáis once meses al año. Podemos trabajar un año de nuestra vida, los doce meses, y renunciar al mes de vacaciones», asegura. El propio invitado reconoce que una propuesta de este tipo es difícilmente asumible en España y que sus palabras pueden despertar numerosas críticas. El experto también cuestiona que la semana laboral de cinco días deba considerarse un límite incuestionable. «¿Por qué alguien ha definido que quiero tener dos días libres por semana?», se pregunta. En su opinión, «cada uno tiene que trabajar hasta donde piense que quiere ganar dinero»: habrá quien quiera hacerlo siete días, seis o solamente uno. A continuación, Díaz sostiene que la mentalidad china no está tan condicionada por conceptos occidentales como la jubilación entendida como el final definitivo de la vida laboral. «Los chinos trabajan y trabajan toda su vida. Y si me llega una jubilación, genial, esto lo aparto a un lado y voy a seguir», afirma. Finalmente, utiliza el ejemplo de su suegra para explicar que esa dedicación no se limita al empleo remunerado, sino a los cuidados familiares. Tras criar a sus hijos, comienza a ocuparse de sus nietos y posteriormente de sus bisnietos mientras otros familiares trabajan. «No acaba nunca el círculo de los chinos», concluye.

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