Unos hombres felices
Hay restaurantes de los que uno se quiere ir y restaurantes de los que tienen que venir a echarte. Sacha pertenece a la segunda categoría. La historia se ha contado muchas veces y por eso cuenta con las imprecisiones propias de las grandes leyendas. A mí me la contó el propio Sacha tras una comida en la que nos instaba a alargar la sobremesa todo el tiempo que deseáramos. Al que no lo conozca, le sitúo: Sacha tiene pinta de tocar blues en el Delta del Misisipi o de dirigir cine negro como el corazón de Albares. Pero, con esos mimbres, el tipo ha optado por cocinar cerca del Bernabéu. La historia llevaba adosada una advertencia: «Esta es la mejor... Ver Más