Nostalgia del Stella
Madrid tuvo mar alguna vez, alcalde, y quedaba en Arturo Soria. Hablo de la piscina Stella , de la que fui asiduo, en sus últimos años, porque Stella era una manera elegante de equivocarse un rato de ciudad. Era una piscina, pero más que una piscina, naturalmente. Si uno llegaba a Stella, podía creer, durante unas pocas horas, que Madrid incluía yates, muchachas con bikinis y señores de lino blanco que aún sabían llevar un sombrero de Panamá. Hasta se practicó el nudismo, en una de las azoteas. Leo aquí mismo que reabrirá el sitio, que cerró en 2006, pero rehabilitado como colegio. Stella, orillada en la M-30, era el cosmopolitismo con algo de contrabando, una manera de quitarse un... Ver Más