Dicen que es la selva escondida de Andalucía: un bosque de niebla con helechos, ríos y árboles que cubre parte de dos provincias
La comunidad autónoma de Andalucía es un auténtico paraíso natural en todos los sentidos. Para aquellos que buscan una alternativa a la costa y que disfrutan realizando todo tipo de actividades al aire libre, la visita al Parque Natural de Los Alcornocales se convierte en una opción perfecta. Un lugar de ensueño, con multitud de paisajes bellos, que merece la pena descubrir con paciencia, tiempo y toda la calma del mundo. El Parque Natural de Los Alcornocales se extiende por parte de dos provincias andaluzas, como es el caso de Cádiz y de Málaga, ocupando una superficie de más de 170.000 hectáreas . En muchas ocasiones, al ser un lugar poco transitado, muy exuberante en cuanto a vegetación, se ha denominado este parque natural como «la selva virgen de la península ibérica». Y no le falta a la verdad esta denominación, porque lo cierto es que es una de las cosas que más llama la atención cuando se visitan Los Alcornocales . Es un parque natural, que mira a la costa desde muchos de sus puntos más altos, que sorprende principalmente por su auténtica inmensidad y por su poca explotación desde el punto de vista turístico. Al encontrarnos en un área repleta de árboles, que se encuentra muy cerca de la costa, lo cierto es que la zona cuenta con un microclima que la acerca al propio de latitudes casi tropicales. Existen puntos del parque natural en el que la vegetación es casi impenetrable, donde es posible encontrar numerosos puntos en los que existen bosques en galería, denominados como 'canutos'. Por supuesto el alcornoque, el árbol que le da nombre al parque, es el inquilino más habitual y presente en estos lares. En cuanto a la fauna que se puede encontrar en estos parajes, en los que conviven varios ecosistemas, es posible detectar ejemplares de especies como el buitre leonado, el búho real, las águilas calzadas, cigüeñas o halcones . En las incursiones por este entorno privilegiado, también podremos encontrar ciervos, corzos, nutrias y meloncillos. El Parque Natural de los Alcornocales se convierte por derecho propio en un lugar privilegiado para la práctica de numerosos deportes al aire libre. Existen innumerables senderos que recorren el parque y que suben a sus montañas, caminos adaptados para los amantes de la bicicleta de montaña , lugares ideales para el descenso de cañones, la escalada o el piragüismo. Nos encontramos ante la mayor masa conservada y productiva de alcornocal de toda la Península Ibérica, que da vida a unos bosques milenarios, en los que el silencio y la tranquilidad, así como la absoluta belleza son los principales protagonistas. Y es que el parque está plagado de enclaves absolutamente mágicos , como es por ejemplo el bosque de niebla, un fenómeno que es posible gracias a la humedad que llega procedente de la costa, que se acumula en los valles más estrechos, dejando formas en los árboles únicas en toda España. En Los Alcornocales hay enclaves que no pueden faltar en las rutas, como son las subidas a los picos Aljibe o Picacho, la práctica de la espeleología en la zona de Ramblazo-Motillas o el descenso de cañones en la Garganta de las Buitreras. Otras visitas que no pueden faltar son La Sauceda o el famoso Bosque de Niebla . Todo ello en un entorno en el que se puede saborear la historia de pueblos cercanos como Jimena de la Frontera, Alcalá de los Gazules o Castellar de la Frontera son algunas de las posibilidades.