Trasladaron 19 búhos a una planta solar de EE.UU.: un año después, un inesperado renacer en el desierto sorprendió a sus cuidadores
Un total de 19 búhos excavadores (Athene cunicularia) amenazados por la expansión inmobiliaria hallaron refugio en el complejo solar Sun Streams, ubicado cerca de Tonopah, Arizona. Tras su traslado en marzo de 2025, un equipo de especialistas acondicionó el sitio entre paneles fotovoltaicos para analizar si estas diminutas rapaces logran adaptarse y reproducirse dentro de una infraestructura energética a gran escala, según reportó Audubon.
El esfuerzo conjunto de Longroad Energy y la organización Wild At Heart demostró un éxito inmediato. Para julio de 2026, monitoreos con cámaras e inspecciones registraron un inesperado renacer de polluelos en el desierto, consolidando esa alianza estratégica como un ejemplo de cómo la generación eléctrica y la protección de la fauna pueden coexistir cuando el hábitat se incorpora desde la planificación, conforme a los datos de Cronkite News.
¿Cómo fue la histórica reubicación de 19 búhos en un parque solar de EE. UU.?
Un operativo especial rescató a nueve parejas reproductoras y un macho solitario cuya colonia original, ubicada a 80 kilómetros del proyecto Sun Streams, enfrentaba la destrucción por el avance urbano. Esa pérdida de hábitat representa una amenaza crítica para una especie cuya población estadounidense descendió más de un tercio desde 1960. Ante aquella emergencia, la organización ambientalista Wild At Heart intervino para asegurar la supervivencia del grupo.
La empresa Longroad Energy acondicionó 101 hectáreas entre las plantas Sun Streams 2 y 3, donde instaló 40 estructuras subterráneas de concreto. Durante la fase inicial, los especialistas colocaron mallas protectoras en los accesos para impedir retornos precipitados a los antiguos nidos. Asimismo, el equipo técnico implementó cámaras con sensores de movimiento, luminarias para atraer insectos y suministro diario de alimento con el fin de facilitar la aclimatación de los ejemplares.
El financiamiento corporativo respaldó la asistencia técnica a lo largo de toda la temporada reproductiva, superando el lapso habitual de un mes. Greg Clark, coordinador de hábitat en la entidad ecologista, señaló que la duda principal residía en si las aves nidificarían entre los paneles fotovoltaicos; poco tiempo después, al confirmar la presencia de huevos en cada refugio, el especialista exclamó: "Esto está funcionando".
¿Cómo ocurrió el inesperado renacer que sorprendió a sus cuidadores un año después?
A finales de junio de 2025, nacieron 36 crías, de las cuales 29 desarrollaron plumaje para volar y abandonar los nidos tres meses más tarde. El equipo de conservación redujo gradualmente la comida suplementaria tras hallar restos de insectos en las heces, prueba de que las aves cazaban de forma independiente. Ese apoyo alimentario cesó por completo al concluir agosto.
El monitoreo de julio de 2026 confirmó cerca de 40 ejemplares habitando el complejo. Los biólogos vigilaron continuamente 30 madrigueras artificiales para evaluar la supervivencia y reproducción del grupo, mientras Greg Clark inspeccionaba las estructuras junto a los registros en vídeo. Paralelamente, en el Mesquite Wildlife Oasis se cultivó vegetación con riego por goteo para atraer presas.
El terreno despejado facilitó a estas rapaces divisar coyotes a gran distancia, buscar presas bajo las instalaciones y resguardarse de las altas temperaturas. Pese al éxito, los expertos aclaran que deben evaluar la viabilidad del proyecto con el tiempo. "El desarrollo y la conservación de la vida silvestre pueden coexistir", afirmó Clark, destacando que planificar la protección ambiental desde el comienzo crea espacios donde la fauna todavía tenga una oportunidad.