«A los que se meten con el turismo de Sevilla les diría que no saben cómo estaba el barrio de Santa Cruz, se caían las casas y vivían tres familias en un piso»
Luis Sánchez acaba de cumplir 75 años y representa a la tercera generación familiar de Las Teresas, uno de los bares más antiguos de Sevilla. Su abuelo empezó a trabajar muy joven como camarero en El Rinconcillo (el decano de todos) y salió de allí para hacerse cargo del emblemático establecimiento situado en el corazón del barrio de Santa Cruz. Nació en la vivienda familiar situada encima justo del bar y ha vivido allí toda su vida, salvo ocho años en los que su trabajo como arquitecto técnico en una conocida promotora inmobiliaria le llevó fuera de la ciudad. Es uno de los vecinos más antiguos de Santa Cruz y lleva las riendas de Las Teresas desde hace más de 25 años. -El turismo ha transformado el barrio de Santa Cruz y ha expulsado a muchos vecinos. ¿Cómo recuerda toda esa transformación? -Es verdad que han salido muchas vecinos y han cambiado muchas cosas, también cosas de los bares, por ejemplo, sus horarios. Aquí hay gente que a la 12,30 ya está comiendo. En nuestro bar apenas cambiamos nada ni hacemos tapas para turistas. No somos de hacer paella pero sí hacemos los domingos un arroz. Si supiéramos hacer paella y un cliente la pide, ¿por qué no? A mí no me gustaban los aparatos sanitarios de color pero si había un cliente que le gustaba los aparatos sanitarios marrones, pues allá él, se lo poníamos. Nosotros somos de bacalao con tomate, espinacas y las cuatro cosas. Aparte de las chacinas ibéricas, jamón, caña de lomo y queso. -¿Cómo era el barrio de Santa Cruz antes del bum turístico? -Hace poco leí un artículo muy bueno de Javier Macías en ABC sobre este tema. A los que se meten con el turismo y los apartamentos turísticos les diría que no saben cómo eran aquí las casas. Yo estoy a favor de organizar mejor el turismo, de ordenarlo, pero también habrá que informar al turista de dónde tiene que depositar de basura para no dejarla en cualquier sitio. Y de dónde están los contenedores. Si tienden en los balcones, pues habrá que poner un cartelito diciendo que eso está prohibido tender los balcones y si es más fácil de lo que nos estamos complicando. Me estoy yendo por los cerros de Úbeda pero lo que quiero decir es que el barrio ha mejorado. No hay más que ver algunas películas de los años 70 y 80. Antes esto era un desastre. -¿En qué sentido? -Para la Expo del 92 el Ayuntamiento financió que se pintaran las fachadas porque todo estaba que se caía. Antes en una casa vivían tres o cuatro familias. Esas familias pagaban muy poco de alquiler, recuerdo una que pagaba 38 pesetas al mes, y los propietarios no arreglaban las casas. En la casa de aquí arriba en la que he vivido con mi mujer y mis dos hijos, vivían antes 20 personas. Y el cuarto de baño estaba fuera. Ahora hay apartamentos turísticos de tres habitaciones que han renovado todas las construcciones. Esto ha mejorado muchísimo. Quitando las casas-palacios, que siempre han existido en el barrio, lo demás eran casas de vecinos en las que nadie querría volver a vivir por nada del mundo. Antes la gente sacaba las sillas a la calle y eso era bonito, pero era porque no había aire acondicionado y no se podía estar dentro, del calor y porque no se cabía. Las casas interiores apenas tenían ventanitas. -Se perdió, no obstante, mucha vida y mucha población del barrio. -Sí, pero es que no podíamos seguir viviendo como antes. No hay comparación con lo de ahora. Ahora la gente ha rentabilizado las casas que estaban dejando que se cayeran. Y en estas dos calles que dan a Las Teresas se producían tirones de bolsos antes de la Expo. Hasta entraban en el bar a dar los tirones. Llegaban dos tíos en una moto y uno de ellos le arrancaba el bolso a una mujer y se iba en la moto.