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Todo sobre la boda de Anna Ferrer y Mario Cristóbal: el vestido de la novia, Sinatra, las lágrimas de él o el discurso de Paz Padilla

Abc.es 
Ha sido una boda de lo más especial. Cuatro años después de comenzar a salir, Anna Ferrer , de 29 años, y Mario Cristóbal, de 29, se han casado en una ceremonia repleta de amigos y familiares que ellos han convertido en una gran fiesta. Si el viernes estuvo el aperitivo de la preboda, un día después llegó el gran día y la pareja se dijo aquello del 'sí, quiero' delante de los suyos y en un festejo cargado de cosas para recordar: desde el original vestido de la novia hasta las lágrimas del novio o el sorprendente discurso de Paz Padilla , que no cabía en sí de alegría. Después de unos meses que se han hecho largos, y donde la hija de Paz Padilla ha ido adelantando en sus redes algunos de los pormenores de la boda, Anna Ferrer y Mario Cristóbal han despedido la temporada de bodas de verano a lo grande con una emotiva ceremonia celebrada en la localidad gaditana de El Palmar de Vejer. «Sé que lo normal en las bodas civiles es casarse en el momento o antes de la boda, pero nosotros no vamos a poder y nos casaremos después legalmente», avanzaba la hija de Paz Padilla antes del evento. Y la pareja satisfacía finalmente sus deseos de disfrutar de una celebración íntima, alejada de las grandes bodas multitudinarias. Querían que estuviesen los que de verdad quieren. El primer gran momento llegaba cuando Anna Ferrer avanzaba hacia el altar del brazo de su madre, a quien siempre ha considerado como la persona más importante de su vida. Lo hacía al ritmo de un piano que tocaba el 'My way' de Paul Anka que popularizaría Frank Sinatra. El novio no pudo contener las lágrimas al verla llegar. La joven lucía un diseño de la modista española Isabel Núñez de Armas, fundadora de la firma Inuñez, un patrón elegante con estructura minimal y sencilla. Anna ya había explicado que no quería ir muy clásica, «pero sí de novia», con «un vestido me encante a mí, que sea muy yo». Se trataba de un diseño de líneas asimétricas que combinaba muselina de seda bambula y crêpe de chine de seda en acabado bambula. Era de cuerpo entallado a la cadera y juegos de texturas con drapeado a mano, pespunteados y deshilados. La cola era de tres pañuelos al bies en muselina de seda. En cuanto al maquillaje y la peluquería, Anna Ferrer se ha decantado por una imagen muy natural, discreto y sencilla. Sin embargo, más sorprendente ha sido el ramo portado, prácticamente una escultura creada con decenas de calas blancas que llamó la atención de todos y que fue una de las sensaciones de su look para la boda. Además del diseño de la ceremonia civil, la hija de Paz Padilla lució después otro vestido, obra de Claudia Llagostera, más de celebración, tras los aplausos, los vítores y el consabido «viva los novios» de la boda en sí. Anna Ferrer y Mario Cristóbal llegaron a degustar hasta 24 propuestas diferentes antes de decidirse por los 18 aperitivos de su largo cóctel. Después, los platos principales se sirvieron en una vajilla de inspiración andaluza y decorada con estampados en tonos azules y tierra. No faltó el clásico solomillo servido con patatas rústicas de guarnición en el convite celebrado en los jardines del Trafalgar Polo Club. Ya al caer la noche, Anna Ferrer y Mario Cristóbal salían a las puertas del recinto para posar ante la legión de fotógrafos y reporteros que se agolpaban allí y todos brindaron por los dichosos novios. Uno de los momentos estelares de la noche llegó cuando Paz Padilla hizo un monólogo para brindar por la pareja en medio de la cena. Hubo risas, pero también alguna lágrima de emoción cuando le recordó a su hija: «Yo soy feliz porque quieres a Mario, estáis plenamente enamorados y todo lo que esté en tu corazón tiene un hueco en el mío. Solo deseo que seas muy feliz y, como dice nuestra canción, sé que me vas a cuidar estés donde estés, igual que yo a ti. Siempre».

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