Señores de la RAE: nos urge saber cuál es el superlativo de ‘pachuco’
Estimados académicos de la RAE:
Les escribo con el respeto que se le debe a quien custodia el idioma cervantino, para señalarles una errata que la realidad costarricense dejó obsoleta. Su diccionario, al que últimamente andan echando mucha mano en estos lares, define uno de nuestros costarriqueñismos, “pachuco”, como persona “de habla y hábitos no aceptados socialmente”. Hace unos años que esto dejó de ser correcto.
La pachucada dejó de ser vergüenza de vecindario y se convirtió en estrategia de comunicación con métricas interesantísimas: cuanto más se indigna la gente finolis, que acá llaman últimamente “casta” o “canallas”, más aplaude la gradería de sol. Ya no hay que disimularla; hay que lucirla, perfeccionarla, llevarla siempre a un nuevo nivel, de preferencia con cámara cerca y una erre especialmente marcada.
Creo que todo comenzó con el dicho “ser polo es tuanis”. Traducido para ustedes en Madrid: ser macarra, de mal gusto y hábitos reprobados ya no avergüenza, sino que certifica autenticidad y hasta cierta bonhomía. El estigma se volvió credencial. Quien antes tenía un pachuco enclosetado, hoy lo presume, lo saca a pasear los días patrios y probablemente lo ensaya en su casa frente al espejo. ¡Vieran cómo se nota en la carretera!
Ustedes, que son gente estudiada, quizá ya leyeron que un politólogo bautizó este fenómeno como la “ostentación de lo bajo”, la estrategia de exhibir, no esconder, lo que la cultura oficial considera tosco. Acá no necesitamos mucha teoría porque lo transmiten en vivo todas las semanas.
Por eso, les propongo esta enmienda, gratis y de buena fe: “Pachuco, ca. C. Rica. Dicho de una persona: de habla y hábitos que una parte de la sociedad reprueba en editoriales y otra reelige en las urnas”. Más larga, sí, pero más honesta. De hecho, me surge una duda, que aprovechando esta nota, ruego me aclaren: ¿cuál es el superlativo de pachuco? ¿Pachuquérrimo, pachuquísimo, archipachuco? Es urgente definirlo, porque pachuco, a secas, se queda a veces corto.
Entiendo que actualizar un diccionario toma tiempo y que las cosas de palacio van despacio. Ustedes tómense el que necesiten, que acá, de por sí, ya nos hemos acostumbrado a todo.
PD. Recuerden contestarme la carta anterior, donde les pedía incluir una nueva acepción a la palabra jaguar.
Les saluda, afectísimo,
Un lector preocupado
m@mauricioparis.com
Mauricio París es abogado.