«Facha» y «racista»: acosan a un futbolista por decir que ama a su país y que canta el himno nacional desde niño
Los odiadores, siempre de turno, no van a aguarle la fiesta a Esteban Lepaul. Solamente han exhibido, una vez más, la confusión mental que anida en las cabezas de aquellos que revuelven conceptos e ideas con el único afán de hacer daño. Resulta que Lepaul recibió hace unos días la llamada de Zinedine Zidane, nuevo seleccionador de fútbol de Francia. Le convocó por primera vez para defender los colores de su país y, claro, el delantero ni pudo ni quiso ocultar su inmensa alegría. Así, en un vídeo publicado por su club, Lepaul abrió su corazón al mundo y expresó con total naturalidad sus sentimientos: «Amo a Francia, y no me refiero al fútbol, amo a mi país. Creo que Francia es tan hermosa, creo que nuestra cultura es increíble. En realidad, amo a Francia por su historia y por todo... Amo este país». «Cuando llamé a mi padrino me dijo: 'Nos has estado volviendo locos cantando La Marsellesa (himno nacional de Francia) todo el día desde que eras pequeño, ahora la vas a cantar de verdad' —relata Lepaul en la grabación—. Yo solía cantarla todas las mañanas al despertar, despertaba a todos así. No sé por qué lo hacía, pero la aprendí muy pronto y es algo que se me quedó grabado». «Es una locura (ser convocado por Francia). Es un sueño. Es la culminación de tanto trabajo duro, tantos éxitos, tantas cosas que han funcionado. No hay nada más bonito que vestir la camiseta de tu selección, de tu país. No se puede aspirar a más. No hay nada mejor que representar a tu país. Incluso cuando las cosas se ponían difíciles, estaba seguro de que llegaría a la Ligue 1 (Primera división gala), pero ahora ir a la selección francesa es increíble. Sinceramente, supera todo lo demás», añade el futbolista del Rennes. Algunos usuarios de redes sociales interpretaron esas expresiones de patriotismo como un guiño a posiciones políticas de derecha o incluso de extrema derecha. Y le llamaron «racista», «facha» o «pur souche» (expresión que alude a alguien que se considera «de pura cepa»). Interpretaciones todas ellas inventadas y falsas, pues el jugador ni menciona ni insinúa siquiera el nombre de algún partido, candidato o ideología política. La polémica engordó cuando Gabriel Attal, exprimer ministro francés y candidato presidencial para 2027 por Renaissance, salió públicamente en defensa de Lepaul. Criticó la avalancha de ataques y sostuvo que expresar amor por el propio país no debería provocar ese tipo de reacción. También intervino Aymeric Durox, senador de Rassemblement National (Agrupación Nacional), que denunció los ataques y los calificó como «racismo» contra el jugador. Nacido en Auxerre y formado en la cantera del Olympique de Lyon, la vida no ha sido muy amable con Esteban. Como recuerda él mismo, «las cosas» se le pusieron difíciles, muy difíciles, en 2020, cuando su padre sufrió un gravísimo accidente de tráfico. Fue el segundo percance de Fabrice Lepaul al volante. Fabrice, también futbolista, era considerado un gran talento. Debutó en la Ligue 1 con 16 años, fue fichado por el Auxerre de Guy Roux y se proclamó campeón con 19 años en 1996. Fue internacional en las categorías juvenil y sub-21, pero en 1997, sufrió el primer accidente de tráfico y nunca volvió a ser el mismo. «Su pasión por el fútbol se destruyó. Ya no quería jugar, cuando antes comía, dormía y vivía por el fútbol», recuerda Esteban. Y en 2020, la tragedia repetida y aumentada. El relato del propio Esteban es espeluznante: «Mi padre conducía por una carretera que conocía bien. La usaba casi todos los días para visitar a su mejor amigo. Y simplemente se salió. No tenemos explicación para el accidente, porque no hay cámaras, nada. En el hospital los cirujanos me dijeron que tenía una herida masiva en la cabeza, que su cerebro estaba muerto y que no recuperaría la conciencia. Al principio no sentí nada. Ninguna emoción. El primer shock llegó después, en la UCI, cuando vi a mi padre. Me dieron dos opciones: o lo desconectaban del soporte vital y ponían fin a todo, o lo mantenían en las máquinas porque su corazón seguía latiendo a pesar de las horribles lesiones». Como hijo único, Esteban eligió la primera opción y desconectó el soporte vital al día siguiente. «En el hospital, antes del procedimiento, le pedí perdón a mi padre. Pensé que hubiera sido su primera intervención médica en la vida y que siempre se negaba a tomar medicinas cuando yo insistía. Todo duró 50 minutos. Fue muy extraño, apenas lloré y sentí como si no tuviera sentimientos» Años después, tras acudir a terapia psicológica, afloraron esos sentimientos. Lepaul ha ido subiendo escalones hasta llegar a la élite, el año pasado fue el máximo goleador de la Ligue 1 (21 tantos), y celebra cada uno de esos goles mirando al cielo en honor a Fabrice. Ahora, cuando luzca la zamarra azul de Francia y entone La Marsellesa volverá a alzar la vista y sentirá el amor por su padre y por su patria.