Gabinete en las sombras 2.0
Dina Boluarte inauguró en el Perú un modelo de poder que hasta entonces no existía. Se trata de una estructura gubernamental paralela al gabinete, con atribuciones reales sobre el aparato del Estado, pero sin los mecanismos de rendición de cuentas que la Constitución establece para quienes ejercen ese tipo de poder.
Como recuenta este diario, su Oficina General de Monitoreo Intergubernamental coordinaba la agenda del Ejecutivo, articulaba políticas y accedía a información de todos los sectores sin que el Congreso pudiera interpelarla ni censurarla. El beneficiario directo en ese entonces fue el ex ministro Juan José Santiváñez, tras su censura. Se trató finalmente de un gabinete en las sombras.
Keiko Fujimori acaba de crear el suyo. Lo llama Secretaría Estratégica Presidencial, oficializado el 28 de agosto mediante el Decreto Supremo N° 122-2026-PCM y tiene exactamente las mismas características del modelo que heredó. Esto es, poder real y control mínimo.
La Secretaría inventada puede proponer la Política General de Gobierno, articular la coherencia de las políticas públicas de todos los sectores y exigir información a cualquier ministerio, organismo público, gobierno regional o local bajo responsabilidad de quien no cumpla. Es decir, tiene poder coercitivo sobre todo el aparato estatal. Pero el mismo decreto no establece ningún mecanismo específico de control sobre su propia actuación.
En otras palabras, este secretario estratégico, en este caso, José Chlimper, puede influir en el diseño de las políticas públicas del país entero sin que el Congreso pueda llamarlo a rendir cuentas, como sí puede hacerlo con el premier Galarreta.
En ese sentido, este órgano supone una mayor acumulación de poder. Por eso, el trasfondo real es que el gobierno centraliza más el poder sin necesidad de pasar por Diputados, de mayoría opositora. Y eso, es una trampa contra la institucionalidad democracia.