Juzgado Penal de Cartago dictó tres meses más de prisión preventiva a sospechoso de atacar con ácido a su expareja
Luis Alfonso Calero Peña continuará tres meses más en prisión preventiva como sospechoso del delito de tentativa de femicidio en perjuicio de su expareja, Jocelyn Ivannia Vallejos.
La medida fue ordenada por el Juzgado Penal de Cartago. Por el momento, no se tiene detalle de cuánto tiempo suma en prisión preventiva.
El hecho ocurrió el 14 de abril de 2025 en la vivienda de la víctima en Cocorí, Agua Caliente de Cartago.
El imputado habría incumplido una orden de restricción de acercamiento y habría ingresado a la casa tras engañar a la mujer con el argumento de que repararía un aparato electrónico de los hijos que tienen en común.
Posteriormente, Calero lanzó ácido sulfúrico a la víctima, lo que le causó severas lesiones en el rostro, el pecho, los brazos y las piernas.
Tras la agresión, el hombre permaneció en fuga durante cuatro meses. La captura ocurrió el 5 de agosto de 2025en una bodega agrícola localizada en una finca de San Ramón de Alajuela.
Brutal ataque
La noche del 14 de abril, la joven, quien vivía en la comunidad de Cocorí en Aguacaliente de Cartago, vio cómo su expareja llegó a su casa y la atacó con un químico.
En agosto de 2025, la víctima relató que estaba limpiando el apartamento donde vivía y él solo ingresó, la golpeó y le arrojó ácido y le dijo que si no iba a estar con él, no iba a estar con nadie más.
“No sé como Dios me dio chance de que yo pusiera las manos así (frente a su rostro) para que el ácido me cayera acá en las manos y cayera de la nariz para abajo”, recordó en ese momento la joven de 31 años.
La víctima aseguró el año pasado que los problemas con el sospechoso Calero eran de vieja data a tal punto que ella tuvo que solicitar medidas de protección.
“Él tenía ya muchos meses de rogarme que regresáramos y yo no quería ya nada con él, tengo hace más de cuatro años medidas de protección por lo mismo, porque él me agredía mucho”, afirmó Jocelyn en aquel momento.
La mujer, quien se ganaba la vida como vendedora informal de lotería, sufrió quemaduras de tercer grado en la mayor parte del cuerpo; el ácido provocó que la barbilla se uniera con el cuello. Las más severas las recibió en el tórax, ambos brazos y parte de ambas piernas.