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Carlos Sobera no da crédito al extraño requisito que pide un soltero sobre su cita de 'First Dates': «No lo soporto»

Abc.es 
Miguel (55) nació en Luxemburgo, es hijo de madre francesa y vive en Barcelona desde los cuatro años. Sin embargo, conserva un marcado acento galo, pues estudió en el Liceo Francés. Un detalle que le llamó la atención a Carlos Sobera durante su presentación en 'First Dates'. Aunque ni de lejos fue lo que más impresionó al presentador del soltero. Entre las aficiones del camionero están los coches teledirigidos de competición, una actividad que se toma tan en serio que ha participado hasta cuatro veces en el campeonato del mundo. Después de dibujar un par de pinceladas sobre su biografía y aficiones, pasó a describir los requisitos que debía cumplir su mujer ideal. «Una mujer femenina, que se cuide y se arregle los pies. No me gusta una mujer que no se cuide los pies, no lo soporto», apuntó Miguel en la conversación con el Cupido de 'First Dates'. El jefe de sala del restaurante, curioso, quiso saber cómo esperaba que luciera esa extremidad su posible cita. «A la francesa o con el color rojo típico. Pero me gusta que tenga las uñas redondeadas», indicó el soltero. «Si no, se lo hago yo con una piedra pómez…», agregó, una ocurrencia que dejó a Sobera sin palabras y llevándose las manos a la cabeza. El comensal puntualizó que su fijación con esa zona del cuerpo en concreto se debe a que «es una parte sensual que encuentro bonita de la mujer». «A ver si viene con sandalias», ironizó Sobera justo antes de que la cita de Miguel entrara por la puerta. Eli (57), una ejecutiva de cuentas natural de Perú y afincada en Barcelona, llevaba zapatos abiertos, pero los pies pasaron a un segundo plano para el soltero en cuanto la vio. El luxemburgués no solo quedó encantado con su atractivo, sino también con su origen latino. Según su experiencia, las mujeres latinas suelen ser femeninas, se cuidan más, tienen un carácter afable y son bastante dulces. Eli, por su parte, lleva lo suficiente sin pareja como para tener muy claro lo que quiere en un hombre. No acepta otra cosa que la persona indicada, y enseguida supo que no era Miguel. «A pesar de que podría ser mi tipo en general, él no me gustó», reconoció la ejecutiva de cuentas en los totales. Veredicto que confirmó definitivamente cuando se enteró a qué se dedicaba él. Para Eli, eran requisitos indispensables en un hombre cultura, intelecto y, sobre todo, un poder adquisitivo acorde a su propio estilo de vida. Miguel llegó a la misma conclusión al percibir desinterés por parte de la peruana y comprobar que estaba compartiendo información sobre sí misma «a cuentagotas» durante la velada. Antes de la decisión final, la cena ya estaba sentenciada.

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