Atlético Nacional y Chapecoense se abrazan en el partido de la amistad eterna
Medellín, Colombia. Una década después de la tragedia aérea que marcó para siempre la historia de Chapecoense y conmovió al fútbol mundial, el club brasileño y Atlético Nacional se reencontraron este sábado en Medellín para transformar el dolor compartido en un abrazo de amistad eterna.
El reencuentro tuvo como escenario el estadio Atanasio Girardot, el mismo recinto que hace diez años se preparaba para recibir la primera final internacional de Chapecoense.
Esta vez no hubo un trofeo en juego -debía jugarse en ese entonces la ida de la final de la Copa Sudamericana- ni una rivalidad que resolver, sino un homenaje a las 71 personas que perdieron la vida en el accidente del 28 de noviembre de 2016 y una nueva muestra del vínculo que unió para siempre a ambas instituciones.
El amistoso terminó empatado 1-1, un resultado que pareció apropiado para una jornada en la que la competencia quedó en un segundo plano.
Yago Felipe adelantó al conjunto brasileño a los 22 minutos con un brillante tiro libre y, apenas un minuto después, Emanuel Benítez igualó para Atlético Nacional.
Pero el marcador fue apenas un detalle en una tarde dominada por los recuerdos, la gratitud y el reconocimiento mutuo entre dos clubes que transformaron una de las mayores tragedias del fútbol en una amistad que ha resistido el paso del tiempo.
En el partido estuvo presente el exfutbolista Hélio Neto, uno de los seis sobrevivientes del siniestro aéreo.
Los jugadores de ambos equipos portaron un brazalete con la leyenda “71 siempre presentes”.
Antes del comienzo del encuentro, los futbolistas se reunieron alrededor del círculo central para escuchar los himnos de Brasil y Colombia y luego posaron juntos para una fotografía oficial cargada de simbolismo, una imagen poco habitual en el fútbol y reflejo del vínculo construido entre ambos clubes durante la última década.
“Espero de corazón que esta hermandad permanezca por muchos años”, dijo Neto antes del pitazo inicial, al tiempo que agradeció a Atlético Nacional el gesto que tuvo tras la tragedia al solicitar a la Conmebol que otorgara a Chapecoense el título de la Copa Sudamericana de 2016, la única corona internacional que figura en las vitrinas del club brasileño.
Atlético Nacional “es uno de esos grandes clubes que abrazó a Chapecoense (...) y nos engrandeció”, añadió.
Tras el empate 1-1 con el que concluyó la primera mitad, Neto protagonizó uno de los momentos más emotivos de la jornada al entregar junto al campo de juego el brazalete denominado “Capitanía de la Vida” a siete colombianos que participaron en las tareas de rescate de los sobrevivientes del accidente aéreo.
El reconocimiento estuvo dirigido a quienes acudieron al Cerro Gordo, en el oriente del departamento de Antioquia, donde cayó la aeronave de la compañía LaMia tras quedarse sin combustible.
Aplauso a las víctimas de la tragedia
Con el paso de los años, el lugar fue rebautizado simbólicamente como Cerro Chapecó en memoria de las víctimas de la tragedia.
A los diez minutos de juego, el fútbol se detuvo por un instante.
Los espectadores presentes en el Atanasio Girardot se pusieron de pie y tributaron un emotivo aplauso a las víctimas de la tragedia aérea que cambió para siempre la historia de Chapecoense y del fútbol sudamericano.
Meses después de la tragedia, Atlético Nacional y Chapecoense se reencontraron para disputar la Recopa Sudamericana de 2017, reservada a los campeones de la Libertadores y la Sudamericana del año anterior.
El conjunto colombiano se quedó con el trofeo al imponerse por un marcador global de 5-3 al cabo de los dos encuentros.