Richard Gracia, empresario e inversor: «Este es el motivo por el que a la gente pobre le encanta guardar bolsas de plástico del Mercadona por todas partes»
En muchas casas se tiene la costumbre de guardar las bolsas de plástico del supermercado cada vez que se hace la compra. La mayor parte de las familias lo considera un gesto práctico y de sentido común. Al fin y al cabo, guardar una bolsa no cuesta nada y siempre parece que puede hacer falta en cualquier momento para mil cosas cotidianas. Entre alguno de estos usos más habituales se encuentra el de reutilizarlas cuando se vuelve a la tienda , evitando así pagar por una bolsa nueva cada vez. También es muy común usarlas como bolsas de basura para los cubos pequeños del baño o de las habitaciones, o para separar los envases y llevarlos al contenedor amarillo. Para muchas personas, conservar estas bolsas es simplemente una forma inteligente de ahorrar dinero y aprovechar los recursos que ya tienen a mano. Esta idea de que acumular bolsas es algo útil y positivo está muy extendida en la sociedad . Guardar cosas porque nunca se sabe cuándo se van a necesitar transmite una sensación de seguridad y preparación ante el futuro. Sin embargo, no todo el mundo comparte esta perspectiva. Richard Gracia, experto en finanzas e inversión, considera que este hábito tan normal guarda un significado mucho más profundo sobre cómo nos relacionamos con el dinero y la abundancia. El empresario e inversor Richard Gracia lo explica con total claridad en una de sus últimas publicaciones en redes sociales: «A la gente pobre le encanta guardar las bolsas de plástico del supermercado por todas partes. Tienen cientos y nunca las usan para nada. Abres el armario del fregadero de una casa pobre y bolsas , cientos de bolsas, de todos los colores, de todos los tamaños. Bolsas dentro de bolsas guardadas en bolsas, todas arrugadas. Todas por si acaso en algún momento... ¿por si acaso qué? Nadie lo sabe, pero ahí están». Para este inversor, conservar este tipo de objetos no es una cuestión de ahorro, sino una muestra clara de cómo pensamos. «Parece un detalle pequeño, pero precisamente por eso es tan revelador, porque la mentalidad de escasez vive en hábitos tan pequeños que ya ni los ves en el día a día. En la bolsa que no puedes tirar, en el bote que guardas sin saber para qué por si acaso algún día te hace falta». Según su punto de vista, llenar la casa de cosas innecesarias afecta directamente a nuestra mente y a nuestra capacidad de progresar. Como él mismo señala: «Todo acumulado y todo ocupando espacio físico y mental en tu vida. La abundancia no convive con la acumulación y el miedo . Son formas de pensar completamente opuestas». Por todo esto, Richard Gracia propone cambiar la forma en que actuamos con respecto a estos pequeños objetos y anima a dar un paso adelante: « Tira las bolsas . El problema no son las bolsas, es la decisión de dejar de vivir en el 'por si acaso' y empezar a confiar de una vez por todas que va a haber más en tu vida».