Trump sufre su peor humillación electoral pero culpa a los candidatos republicanos
Era noche cerrada, y las luces seguían encendidas en la residencia de la Casa Blanca cuando Donald Trump comenzó a recibir las noticias seguras de una derrota total que amenazaba con arruinar los dos últimos años de su presidencia. El presidente había pasado del Despacho Oval a sus dependencias privadas para seguir el escrutinio con sus familiares y colaboradores más estrechos. No había convocado a la prensa ni preparado una comparecencia. Conforme avanzaba la noche y se sucedían las victorias demócratas, quedaba claro que no iba a aparecer ante las cámaras. Aquello no era ni de lejos una fiesta. El ambiente en el complejo presidencial era de honda preocupación. Los mensajes que llegaban de todo el país confirmaban una derrota... Ver Más