La LPH lo establece: si el perro de un vecino causa daños, el resto pueden acogerse al artículo 7.2
Cualquier persona tiene derecho a tener un perro en casa, pero los destrozos que haga en las zonas comunes pueden salir muy caros. Si un animal rompe, ensucia o deteriora el portal, los demás vecinos no tienen que aguantarse: la Ley de Propiedad Horizontal (LPH) les da una vía para reclamar.]]>