Sánchez pacta con Rivera la investidura con solo 130 votos y el PP y Podemos se ratifican en el ‘no’
Lo que Pedro Sánchez ha aceptado es la reforma constitucional exprés que por la mañana le había demandado Albert Rivera. En síntesis, suprimirá las diputaciones provinciales y las sustituirá por consejos de alcaldes; limitará el mandato de la Presidencia del Gobierno a ocho años -dos legislaturas- y reducirá a la mitad -de 20 a 10- los miembros del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), el órgano de gobierno de los jueces; eliminará los aforamientos de senadores y diputados en el Parlamento nacional y en los autonómicos y reducirá de 500.000 a 250.000 las firmas exigidas para presentar una iniciativa legislativa popular en el Congreso.
"Si son las propuestas que permiten culminar un acuerdo entre PSOE y Ciudadanos, decimos que sí, que vamos a abrir un tiempo nuevo en la política española presidido por el diálogo, el acuerdo y las políticas progresistas y reformistas", ha subrayado Pedro Sánchez y el PP se ha apresurado a anunciar su voto en contra, haciendo hincapié en que presentará mociones en los ayuntamientos para defender las diputaciones provinciales. Lo ha anunciado el vicesecretario de Autonomías y Ayuntamientos del Partido Popular, Javier Arenas, quien ha expresado sus dudas en cuanto a la constitucionalidad de que sean suprimidas al amparo del artículo 141 de la Carta Magna. A su juicio, la medida pactada supone "un ataque frontal" a los municipios españoles, sobre todo a los pequeños ayuntamientos.
El líder de Podemos, Pablo Iglesias, pone en solfa la esencia misma del pacto que, según él, “no es ni de investidura ni de Gobierno” porque no salen las cuentas. Iglesias ve "muy legítimo" que el PSOE llegue a pactos "con quien quiera" pero advierte de que si el PP no se suma al principio de acuerdo de legislatura que los socialistas ultiman con Ciudadanos, no habrá Gobierno porque "sencillamente no dan los números". A su juicio, este país está "muy lejos" de tener un Gobierno o un presidente si el PSOE y Ciudadanos no consiguen que el PP respalde ese pacto, dando a entender que Podemos no apoyaría nunca esa opción. "Si no se suma el PP al acuerdo entre el PSOE y Ciudadanos, no es un acuerdo ni de gobierno ni de investidura -ha dicho-. Son castillos el aire".
La reforma fiscal que quiere C's, diametralmente opuesta a la que propone Podemos
Salvo el conflictivo asunto de las diputaciones, lo que han pactado Sánchez y Rivera no entrañaba especial dificultad en la negociación entre PSOE y Ciudadanos ni en la que los socialistas mantienen abierta con las demás fuerzas políticas del arco parlamentario. Ambos líderes, en sus respectivas comparecencias, han procurado en cambio pasar de puntillas sobre problemas de mayor envergadura como la reforma laboral y la reforma del IRPF. Sin embargo, sus equipos negociadores sí han avanzado, por ejemplo, en el terreno de la fiscalidad. Según ha trascendido, ultiman un documento en el que se comprometen a no subir el IRPF, eliminar las exenciones fiscales para las empresas que tributen más del 6% y rebajar el IVA cultural al 10%. También propondrán a Bruselas una prórroga de un año para cumplir con el objetivo de déficit. Y contemplan la modificación del artículo 135 de la Constitución para que se garanticen los derechos sociales de todos los españoles, entre ellos el derecho a la sanidad pública como derecho fundamental.
En lo que se refiere a los impuestos, estos acuerdos alejan aún más a Podemos que en el programa que envió al PSOE proponía una subida del IRPF para rentas superiores a los 60.000 euros. Esa sería para el partido de Pablo Iglesias la principal vía para aumentar la recaudación y cumplir con su objetivo de aumentar el gasto público hasta los 96.000 millones de euros en 2019. Podemos pretende recaudar 28.000 millones de impuestos en 2019: unos 10.000 millones en IRPF, unos 12.000 millones en Impuesto de Sociedades, 2.000 millones en Patrimonio y Sucesiones y 8.000 millones en otros tipos. La relajación del IVA sería, a lo largo de la legislatura, de 4.000 millones de euros.
Por todo esto es por lo que el líder de Podemos ha confirmado que en un debate de investidura su voto será no a todo lo que no sea un gobierno de cambio y de progreso y que no contempla la abstención ante un hipotético acuerdo con Ciudadanos. Iglesias ha hecho hincapié en que es posible un gobierno de coalición progresista de PSOE, Podemos, IU y Compromís, que abunde en las políticas sociales, objetivo para el que mantiene la "mano tendida", al tiempo que ha pedido a Sánchez que entre en razón. "Quiero pensar que alguien a quien el Rey ha encargado presentarse como candidato a la investidura no va a una investidura a hacer un teatro", ha subrayado.
Iglesias no apoyará a Sánchez si cierra el acuerdo con Ciudadanos
El líder de Podemos ha rechazado que se haya producido un cambio de postura después de que durante días se haya negado a negociar con el PSOE mientras mantuviera sus contactos con Ciudadanos. Y es que, pese a todo, no pierde la esperanza de conseguir un pacto que permita ese “Gobierno de progreso” al que constantemente se refiere. De hecho, ha asegurado que estaría incluso dispuesto a mantener su "mano tendida" al PSOE después del día 5 de marzo si Sánchez fracasa en su tentativa de ser investido presidente, pero ha advertido de que en ese caso se corre el riesgo de que el Rey proponga para ese encargo a Mariano Rajoy. Para sustentar sus argumentos en favor de un gobierno de coalición, Iglesias se ha mostrado convencido de que partidos como ERC y DiL se abstendrían en la investidura de Sánchez para evitar un gobierno del PP, pese a que los portavoces de ambas formaciones poco antes han vuelto a condicionar su abstención a la aceptación de un referéndum en Cataluña.
Al respecto, el principio de acuerdo entre el PSOE y Ciudadanos incluye la defensa de la unidad de España y la igualdad de todos los españoles, y el rechazo a cualquier referéndum sobre el futuro de Cataluña. No se cerrará el Senado, como pedía el partido de Albert Rivera, aunque ambas partes sí están de acuerdo en una reducción del número de escaños de los 266 actuales a unos 80.
El portavoz de En Comú Podem -una de las confluencias de Podemos-, Xavier Doménech, ha vuelto a pedir que se deje de hacer propaganda, que no se actúe con dramatismo y que no se sobreactúe para, en su lugar, dedicarse a buscar soluciones políticas que según ha recalcado pasan por la convocatoria de un referéndum. Y el portavoz de Democràcia i Llibertat (DiL), Francesc Homs, tiene claro que su "punto de encuentro" con Podemos es el de la asunción de que el "gran debate sobre el futuro de Cataluña debe someterse a una consulta", a pesar de discrepar sobre la independencia. "Si lo que pretende (Sánchez) es ir cogiendo de cada una de las fuerzas políticas la parte de su programa que más le conviene, eso es intentar un Gobierno en solitario con 90 diputados entre 350", ha criticado el diputado independentista, que ha reiterado que su grupo no fijará su posición ante la investidura mientras no sepa concretamente que hay que votar.
Entretanto, el Partido Popular da por hecho el fracaso del líder socialista, Pedro Sánchez, para ser elegido presidente del Gobierno y por eso se ha citado con Ciudadanos para comenzar a negociar una vez se celebre el debate de investidura. El secretario general del grupo popular, José Antonio Bermúdez de Castro, ha avanzado esta próxima reunión "a partir del día 4" con Ciudadanos para iniciar una negociación, y ha apuntado que los representantes del partido de Albert Rivera han pedido a los 'populares' que conformen una comisión negociadora a tal efecto. En declaraciones a los periodistas tras la reunión mantenida por los portavoces del PP y de Ciudadanos, Bermúdez también ha explicado que los 'populares' han trasladado a los representantes de C's su posición "clara, nítida y definitiva" de que votarán "no" a la investidura de Sánchez.
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