¡Qué suerte ser extremeño!
No se trata de una reacción hiperbólica. No es ninguna exageración. Es la pura y cruel realidad de esta tierra. Nos ocurre a los extremeños algo parecido a eso que dijo Albert Einstein: “Cuando las leyes matemáticas se refieren a la realidad no son ciertas y cuando son ciertas no se refieren a la realidad”.