Susana Díaz quiere que Eduardo Madina le represente en el Congreso tras las elecciones
¿Por qué? Pues por algo muy sencillo. Como Susana Díaz no se presentará en las listas de las elecciones generales del 26 de junio, quiere introducir un ariete en el Grupo Parlamentario socialista del Congreso de los Diputados que la represente de cara a la batalla que piensa abrir si el resultado de las generales perjudica al actual Secretario General. Su estrategia, según sus allegados, está clara: un solo escaño menos de Sánchez significará que el PSOE, a su juicio, no tiene salvación si no cambia de líder. Lo que será decir que en el Congreso que debe reunirse nada más celebrarse las elecciones del 26 de junio hay que poner a un sustituto que salve al PSOE y, de paso, a España. O sea, ella.
Esa hoja de ruta explica, según responsables socialistas andaluces próximos a Sánchez, que se volcara esta misma mañana en defensa de la colocación de Eduardo Madina en un puesto de la lista madrileña que suponga su elección como diputado. La líder del socialismo andaluz eligió a Fernando Berlín y su programa matinal “La Cafetera”, en Radiocable.com, para mandar el mensaje. “Yo voy a colaborar porque no quiero que Eduardo no esté dentro del Parlamento”, dijo para destacar que no quiere que siga en la lista por Madrid como número siete y que eso impida que consiga su escaño, como ya sucedió el 20-D.
La líder del PSOE-A abundó en su defensa de Madina destacando que “no existen muchas personas que gocen de reconocimiento interno y externo como Eduardo”, a quien “se le quiere dentro del PSOE pero, igual o más, fuera”. Al igual que a la generación que está ahora al frente de los partidos, dijo, “nos queda” mucho que aprender de la “generosidad y altura de miras” de quienes hicieron la transición. “Cuando existe gente de capital político, de la formación, del talento, de la generosidad y del reconocimiento social de Madina, no puedes prescindir de ellos”, remachó.
Por si no estaba claro, la presidenta andaluza añadió que la configuración de las listas para las elecciones pasadas “no fue fácil” e insistió en que éste es el momento de “prestigiar la política y rodearse de los mejores”. Por eso, añadió, “hay que contar con gente del capital de Eduardo Madina” y de hacer un esfuerzo “no sólo por él, sino por el PSOE, que tiene que ganar y gobernar”.
Adelantando la crítica que hará a Sánchez si el PSOE no remonta el 26-J, Díaz pidió a los socialistas “no mirarse el ombligo” y hacer “autocrítica” para poder ganar las próximas elecciones. “Si todo lo hubiéramos hecho bien, hubiéramos ganado las últimas elecciones”, subrayó para recordar, indirectamente, que el candidato perdedor fue Sánchez.
Preguntada por lo que ocurriría si los resultados de los comicios de diciembre se repitiesen en junio, la presidenta cambió rápidamente el chip y dijo que hay que salir a ganar porque “quien piense en pactar es que cree que no puede ganar”. En esa misma línea, matizó que apuesta por un Gobierno con “sensibilidad” que “deje atrás cuatro años de mucho sufrimiento” y dijo que confía en que los ciudadanos sepan discernir entre quien ha demostrado “generosidad” en estos últimos meses, refiriéndose al PSOE, y quienes han incurrido en el “tacticismo, el teatro y el postureo”, en alusión a Podemos.
Cierre de filas pero cuidado con las listas
Su discurso no ocultó el pulso interno por las listas, sino todo lo contrario. La defesa de Madina alertó sobre un debate que pretendía dejarse en suspenso hasta el martes, cuando se discuta la confección final de las listas electorales.
Este sábado, el Comité Federal no debatirá el asunto porque hay una cosa en la que Sánchez y Díaz coinciden: abrir el debate interno sobre el control del partido en el futuro destruiría en estos momentos las posibilidades electorales del PSOE. Y la líder andaluza, según su entorno, tiene clara una cosa: hay que tener cuidado de que el PSOE no se hunda porque entonces ni su liderazgo podría salvar los muebles.
Por eso, de momento, el pacto está garantizado y, en líneas generales, la líder andaluza acepta que se repitan las listas electorales, salvo excepciones, para evitar una confrontación por provincias que sería catastrófica para los dos dirigentes que confían en liderar el partido en el futuro. Fuera del pulso por Madina -en el que Díaz se niega a aceptar que se coloque al vasco una circunscripción que no sea la madrileña- no hay problemas.
Incluso la retirada de Carme Chacón y de Irene Lozano estaban asumidas. La ex ministra de Defensa estaba cabreada con Miquel Iceta, el líder del PSC, y no quería presentarse a unas primarias para repetir como número uno por Barcelona. Además, estaba enfadada porque, siendo la responsable de Política Exterior del PSOE, no se le dejaba ser la portavoz de esos temas en el Congreso de los Diputados. Para eso, se dijo, mejor ver los toros desde la barrera.
Pedro Sánchez, avisado, previó colocar en su puesto a Meritxel Batet. Y listo. Algo que, además, permite que el número dos de Madrid sea ocupado por otra mujer. En este caso, dicen, por Mari Luz Rodríguez, una mujer vinculada a Emiliano García Page que ya aspiró a ese puesto, que iba a ir de número cuatro pero al final se tuvo que ir a Guadalajara por el efecto dominó de la entrada de Irene Lozano. Una mujer, añaden fuentes andaluzas, muy bien vista por Susana Díaz porque se entiende a la perfección con García Page.
Respecto a Lozano, todo el mundo sabía que incluso Sánchez ha reconocido privadamente que fue un error colocarla en Madrid desplazando a Mari Luz Rodríguez. Y, encima, en el Grupo Parlamentario se corrió la voz que no se le había situado en ese puesto por ser de UPyD sino por su amistad con la comandante Zaida Cantera. La sustitución estaba cantada. Y, dicen en el PSOE, se ha ido antes de que la echasen.
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