El botón del pánico: auxilio al futbolista contra las muestras de odio

LaLiga presenta cada semana denuncias ante la Comisión Antiviolencia porque las gradas españolas, a pesar de cierta evolución positiva en los últimos lustros, siguen teniendo demasiados actos censurables. Los futbolistas conviven con la violencia verbal e incluso a veces con la agresión cuando empiezan a caer objetos al terreno de juego. No debería formar parte de su rutina, pero el caso es que está ahí y todos aprenden a convivir con ello. Ese odio, presente en la marea que es un partido, no se apaga a la vez que las luces del estadio. Cualquier deportista sabe que su relevancia pública puede conllevar dádivas y elogios, pero también que la sombra de la violencia les acompaña en su vida cotidiana. Las redes sociales de cualquier jugador son un lugar en el que llegan con frecuencia insultos e incluso amenazas. En ocasiones, también fuera del mundo virtual se enfrentan a situaciones desagradables. Este será uno de los frentes de batalla en los que tendrá que emplearse el nuevo director de la Oficina del Futbolista de La Liga, Roberto Jiménez, portero que pasó por equipos como el Atlético de Madrid, Zaragoza, el Benfica o el West Ham. Ejerce el cargo desde el pasado mes de diciembre, aunque solo ha sido presentado ante los medios ahora que ya está algo más rodado, ha visitado varios vestuarios y tiene ya clara la magnitud de su tarea. No será su única función, pero sin duda tendrá que ser un interlocutor para los futbolistas cuando la violencia les alcance en su día a día. Él será el enlace con los jugadores de la Oficina de Atención a las Víctimas de Odio (AVO), una iniciativa que busca ayudar a los futbolistas en este ámbito y que lleva desde el verano en marcha. José Montero, director de Relaciones Institucionales y Asuntos Públicos de La Liga, es el encargado del programa. «Sentíamos que todos los jugadores son susceptibles de recibir ataques de odio en algún momento, dentro o fuera de los estadios, y, sin embargo, no todos tienen las mismas posibilidades. La Liga se preocupa por el bienestar de todos ellos. De ahí poner todas estas herramientas a su alcance alcance». Dicho así puede sonar muy teórico, pero cualquier futbolista profesional está a solo un clic de distancia de la AVO. Todos los jugadores tienen acceso a una aplicación del móvil llamada Players, desarrollada conjuntamente por la patronal y la empresa Brands&players. En ella los jugadores pueden ver sus estadísticas o acceder a promociones exclusivas, pero también se encuentran allí el botón que les lleva directamente al programa de Víctimas de Odio, una alerta para que alguien pueda ayudarles en ese trance. Montero explica de dónde surgió la idea de esta forma de contacto: «Llevamos muchos años luchando contra el odio en sus diferentes formas, siendo pioneros incluso. Por vía judicial, vía pedagógica o la vía institucional, colaborando con el Ministerio, el CSD y otras muchas más… pero sentíamos que faltaba terminar de cerrar el proyecto poniendo el foco en el jugador, que es la víctima de todo esto» Roberto Jiménez explica la oficina y su función: «Es algo a lo que le tenemos especial cariño. Le damos mucha importancia a atacar los problemas de odio y a través de esta herramienta tienen la opción de reportar cualquier ataque de este tipo, tanto dentro como fuera del campo». El portero asume que lo que ocurre en el estadio está suficientemente monitorizado, y eso hace que esta aplicación tenga otro campo de actuación: «Quizá no está tan orientado a lo que pasa en un partido sino más a cosas de su vida que no se publican» Cuando el futbolista presiona ese botón, se le abre un correo en el que se puede explicar el caso concreto y con él arranca la comunicación con la oficina para afrontar el caso. «Ahí activamos una serie de protocolos en los que ponemos a su disposición orientación jurídica o atención psicológica», explica Roberto. Esos dos elementos, y también el contacto con las instituciones, están explicados con más detalle en otra pestaña dentro de la aplicación. En ella también se ha añadido recientemente el decálogo de buenas prácticas del Consejo General de Psicología de España, una opción para que el jugador pueda consultar en el caso de encontrarse en una situación adversa. El exportero es consciente de que el éxito de esta iniciativa, que va más allá del botón en la aplicación, depende también de la utilidad que encuentren en ella los propios jugadores. Si no hay denuncia siempre es complicado afrontar los problemas. «Es una herramienta sensible en la que los propios protagonistas tienen que querer alzar esa voz», explica. La app es el vehículo más rápido y sencillo para poder ayudarles, pero no el único. En las ciudades deportivas y los estadios los clubes han colgado cartelería de la oficina AVO con códigos QR que les redirige a la aplicación en la que ya pueden abrir el canal de comunicación. La ayuda al deportista en estos ámbitos es solo una más de las tareas de Jiménez, que tratará de desplegar sus conocimientos como exfutbolista en esta nueva figura. Su relación con los jugadores no siempre será fácil, pues en ocasiones no dejará de ser un representante de la patronal, pero nadie pone en duda que tiene sentido llegar a acuerdos cuando se trata de proteger a los futbolistas de la violencia.

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