Añoranza de un ferrocarril puntual
Aunque cueste creerlo, aunque hoy, entre apagones, robos y retrasos, parezca casi un chiste, hubo un tiempo en el que el tren era sinónimo de progreso. Como en la segunda mitad del siglo XIX, cuando un puñado de emprendedores norteamericanos se propuso salvar las Montañas Rocosas y, gracias a algunos miles de trabajadores, terminó consiguiéndolo. Su hazaña consistió en comunicar la costa este con la oeste y, de ese modo, lograron que Estados Unidos quedara físicamente unificado. Algo similar sucedió en Rusia con el Transiberiano... Читать дальше...