Creo que, con solo ver cómo se las gastan en las cárceles de Nueva York y Venezuela, los españoles deberíamos enorgullecernos un poco más de nuestra Constitución de 1978, que impulsó el Rey Don Juan Carlos I. En lo que va de siglo XXI, gracias al valor normativo de nuestra Constitución, España es un ejemplo de respeto a los presos. En España nadie califica de forma tenebrosa a los recintos carcelarios; en España no existe «la temida cárcel de…». Los funcionarios de prisiones, los jueces y magistrados permiten pocas bromas con los presos. Читать дальше...