Estamos todavía sobrecogidos por la tragedia de Adamuz. Se está procediendo, como es normal, a dilucidar la causa que provocó el descarrilamiento, para subsanar los fallos y evitar que algo así pueda suceder y, si procede, determinar las responsabilidades de lo sucedido. La prepotencia, el orgullo y la soberbia de algunos personajes públicos viene, una vez más, a chocar con la cruda realidad. Sucedió con el Titanic, considerado por sus propietarios y autoridades como el mejor trasatlántico del mundo... Читать дальше...