Racionamiento, la palabra maldita
Hasta el jaranero Pepe Álvarez, de la UGT, sabe que después de mandar a hacer puñetas a los agoreros y llamar a «disfrutar el verano, que es nuestro», vendrá el llamado General Invierno, o sea la manera con la que Rusia a través de los siglos acaba con sus enemigos e invasores, en esta ocasión cerrando el grifo del gas que Putin manda gentilmente a la Europa central. La presidenta de la Comisión Europea usó ayer sin disimulo la palabra maldita: racionamiento. Ursula Von der Leyen, la amiga de Pedro, pide recortar el consumo de inmediato un 15%, para aumentar los almacenamientos. Quizá con esto salvemos el problema, quizá sólo sea el primer paso, pero que a los mansos europeos nos hablen con palabras de un pasado tenebroso resulta inquietante. Por eso, la vicepresidenta Ribera le ha respondido a la amiga de Pedro que no cuenten con nosotros, que España queda fuera de ese peligro. Todo es posible, incluso que la desaceleración económica baje la actividad industrial y resuelva el déficit de suministro.