Sigue pareciendo un sepulturero
Cuando tuvo despacho propio y una dacha en Galapagar, Pablo Iglesias renovó su guardarropa. A su indumentaria de catedrático de cafetín añadió unas americanas oscuras –tres tallas más que la suya–, que le daban un aspecto funesto, entre funcionario de la RDA y sepulturero. Una de aquellas prendas tenía incluso una etiqueta de Zara, y eso que Inditex era para él una sucursal del demonio en el Ibex 35. «¡Huele azufre, Amancio Ortega ha estado por aquí!», estuvo a punto de decir cuando el fundador de... Читать дальше...