El peligro de este ‘PSOE Zero’
A mí me gusta la Coca-Cola, pero no cualquiera, me gusta la original con esa inconfundible e intensa sobredosis de azúcar añadido para potenciar el sabor y crearnos una adicción insana; Nada de Zeros, ninguno; por supuesto, nada de esa Coke Cherry (cereza) de lata que uno ve caducada en la alacena de las grandes superficies de un semestre a otro. Pensaba que esta era una manía personal e intransferible -fruto del síndrome LPV (la puta vejez), como dice un amigo-, hasta que el domingo, hablando con gente a la que respeto, llegué a la conclusión de que no; que soy un tipo normal q ...