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El Levante gana al Celta en Balaídos y pone patas arriba la clasificación y el descenso de LaLiga

El Levante ha ganado al Celta (2-3) en el primer partido de la jornada 36 y pone patas arriba toda la clasificación. Sobre todo por la parte de abajo. Empata a 39 puntos con Mallorca, Girona y Espanyol, obligados a no fallar en esta jornada.

El choque en Balaídos no decepcionó a nadie, desplegando un guion repleto de giros argumentales dignos de la mejor novela; fue un partido de esos que se quedan grabados en la retina del aficionado, una montaña rusa emocional que comenzó con un Celta ambicioso y terminó con un Levante que supo sufrir y golpear en los momentos clave, un justo reflejo de la necesidad que imperaba en ambos bandos, aunque con ambiciones contrapuestas. El Levante acosado por el descenso, demostró una garra y un orden táctico que desmantelaron las expectativas locales. Fue un ejercicio de resiliencia granota, una exhibición de que la fe, cuando se acompaña de oficio, puede mover montañas.

Gol de Jutglá

Desde el primer instante, el Levante se presentó con una actitud aguerrida, buscando sorprender a un Celta que, lejos de arrugarse, respondió con la calidad que atesora en sus filas. La iniciativa, sin embargo, pronto se tornó en un duelo de poder a poder, donde las ocasiones no tardaron en desfilar por ambas porterías. Ese arranque vibrante, con Ferriera López rozando el gol tras una genialidad de Aspas, presagiaba un encuentro de alta intensidad, pero fue Jutglá quien, con un recorte exquisito, adelantó a los celestes, desatando la euforia en Balaídos. El Levante, que había comenzado agresivo, se veía obligado a remar contracorriente, una dinámica que parecía dibujada desde el principio, pero que los de Luis Castro estaban decididos a revertir. Fue Kevin Arriaga quien empató.

Brugué, gol decisivo

El Celta, herido en su orgullo, salió decidido a recuperar la iniciativa, y lo consiguió, encontrando en Jutglá a su máximo exponente. Un pase medido de Rueda permitió al delantero firmar su doblete, devolviendo la ventaja a los celestes y sumiendo al Levante en una situación delicada.. Cuando el Celta parecía tener el control, encadenando posesiones largas y buscando filtrar pases con la magia de Hugo Álvarez, Dela sacó de la chistera un auténtico misil. Desde treinta y cinco metros, con una potencia y una colocación imposibles para Radu. Los cambios de Luis Castro, dando entrada a Brugué, resultaron determinantes. El propio Brugué, tras una oportunidad previa de Espí que a punto estuvo de significar el 2-3, fue el héroe inesperado al rematar de cabeza un saque de esquina, firmando el gol de la remontada y catapultando al Levante fuera de los puestos de descenso, al menos momentáneamente, a expensas de lo que hicieran sus rivales directos.

Ahora queda por disputarse la jornada 36 y luego sólo quedarán dos más para el final de LaLiga y, de repente, el Levante ha visto la luz.

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