World News

Sánchez no lo dice, pero el "jodido" por lo de Zapatero es él

Hay un baremo bastante sencillo de aplicar para medir cómo de mal lo está pasando un político ante un tema que le inquieta. Si responde con argumentos, ya sean buenos o malos, es que por lo menos se ve con fuerzas para intentarlo. No es fácil saber si está convencido de lo que dice, pero al menos se agradece que intente convencer al resto. Si, en cambio, enciende el ventilador y empieza a hacer aspavientos, si titubea y fuerza la sonrisa, si recurre a un "y tú más" mal diseñado y sin una mínima intención de intercambio de ideas... ahí la cosa pinta mal.

"Estoy jodido", le ha dicho Gabriel Rufián a Pedro Sánchez este miércoles, en el Congreso de los Diputados, tras leer el auto en el que un juez de la Audiencia Nacional basa la imputación a José Luis Rodríguez Zapatero. Lo que Sánchez no ha reconocido, pero sí se ha intuido en base a ese baremo anteriormente mencionado, es que, en realidad, el jodido es él.

Cuenta de ello dan los asuntos a los que han recurrido Sánchez y Félix Bolaños (que habló después de él, pero sin que el presidente se quedara a escucharle) para defenderse cada vez que el PP, Vox y hasta algunos socios como ERC les atizaban con lo de Zapatero.

¿Qué Alberto Núñez Feijóo le pregunta por qué no dimite y le subraya que nada de lo que presuntamente hizo Zapatero sería posible sin el conchabeo del Gobierno? Sánchez le responde diciendo que José María Aznar "nos metió en una guerra ilegal" y que "mintió a los españoles ante el peor atentado terrorista de la historia de España". Zapatero, no, él extendió libertades y derechos y acabó con ETA, subraya el presidente del Gobierno. Como si cualquiera de esas hazañas fueran incompatibles con las sospechas del juez de la Audiencia Nacional.

¿Que Feijóo insiste? Pues Sánchez también, y le acusa de acceder a información que está bajo secreto de sumario, la misma a la que accede Miguel Ángel Rodríguez, jefe de gabinete de Isabel Díaz Ayuso. Sánchez incluso ha acusado a Feijóo de intentar llegar al Gobierno "con atajos" y ahí se le ha subido la sinceridad a la cabeza (o fue un gazapo) y ha dicho que "si los españoles quieren, aquí seguiremos ocho años más o cuatro años más".

Con Santiago Abascal ha seguido una estrategia muy parecida, pero aterrizándola en las particularidades del momento. El líder de Vox le ha hablado de la prioridad nacional y Sánchez le ha respondido con que su prioridad es su cartera. "No ha tocado poder y ya ha metido la mano", le ha dicho. "Si su asesor cobra 30.000 euros, ¿cuánto cobra el asesorado?", le ha preguntado, en referencia a las informaciones que versan sobre lo que se embolsa Kiko Méndez-Monasterio.

Y luego le ha tocado a Bolaños, que ha seguido los mismos pasos de baile. Cayetana Álvarez de Toledo le ha preguntado por Zapatero. Él ha respondido con el 11M y las "patrañas" que escribió ella entonces, eso de que "el instructor no puede aceptar la versión de esos moritos", "bien de clasismo, xenofobia y racismo, usted no tiene una hemeroteca, tiene una losa".

Ester Muñoz le ha preguntado sobre Zapatero. Él ha respondido con otra pregunta, qué le parece a la diputada "que el PP ordenara seguimientos a jueces que investigaban al PP, cuando se creó una trama corrupta para tapar delitos que eran financiación irregular y corrupción". Miguel Tellado le ha preguntado por Zapatero. Él ha respondido con todo lo anterior, y ha mentado también a Vito Quiles y Bertrand Ndongo.

Ya estábamos todos. La lista de invitados a la sesión de control al Gobierno, como se ve, ha sido bien larga. Sin embargo, por muy "jodido" que esté Sánchez, el nombre más mencionado ha seguido siendo el de Zapatero.

Читайте на сайте