Por qué Rusia ha castigado a Ucrania con el misil hipersónico nuclear Oréshnik
Rusia bombardeó Ucrania este fin de semana con uno de los ataques más duros de los últimos meses. El Ministerio de Defensa ruso confirmó el uso de misiles balísticos, hipersónicos y de crucero, entre ellos el Oréshnik, el Kinzhal y el Tsirkon, además de drones. En total, según la Fuerza Aérea ucraniana, Rusia desplegó 600 drones y 90 misiles en una sola noche. El bombardeo causó al menos cuatro muertos y decenas de heridos, dos de ellos fallecidos en la propia ciudad de Kiev y otros dos en la región.
Moscú justificó el ataque como una represalia por los bombardeos ucranianos contra objetivos civiles en territorio ruso. El jefe del Consejo de Seguridad, Dmitri Medvédev, fue más concreto: dijo que la respuesta llegaba tras el ataque ucraniano contra una residencia de estudiantes en Lugansk, donde murieron 21 personas y más de 40 resultaron heridas en la noche del jueves al viernes. "Zelenski y su equipo provocaron una dura respuesta de Rusia con sus ataques terroristas contra niños", escribió Medvédev en Telegram.
El misil que más atención ha concentrado es el Oréshnik, un arma que Rusia está probando en condiciones reales de combate en Ucrania desde noviembre de 2024, cuando lo lanzó por primera vez contra una planta industrial en Dnipró. Según confirmó el propio Zelenski, en esta ocasión el misil no impactó en el centro de Kiev sino en Bila Tserkva, localidad de la región de la capital. Su velocidad es de 12.300 kilómetros por hora, más de diez veces la velocidad del sonido, y puede recorrer entre 3.000 y 5.500 kilómetros. Lleva seis ojivas independientes capaces de dirigirse a objetivos distintos, se lanza desde un vehículo móvil difícil de localizar y puede portar tanto cargas convencionales como nucleares. En la práctica, los sistemas de defensa antiaérea actuales tienen pocas opciones para interceptarlo.
Pese a la alarma que genera, la inteligencia occidental matiza el alcance real de la amenaza. Fuentes de Washington creen que Rusia dispone todavía de una cantidad limitada de estos misiles. Sin embargo, Putin anunció ya en noviembre de 2024, tras el primer uso del arma en combate, el inicio de su producción en serie, algo que volvió a confirmar en junio de 2025 en un discurso televisado a graduados de academias militares. El Oréshnik ha dejado de ser un prototipo experimental.