Monfils disputa su último Roland Garros: el tenis será un poquito más aburrido a partir de ahora
Gael Monfils nació en 1986, el mismo año que Nadal. Este va a ser su último Roland Garros. Una generación llega a su fin (mucho ha aguantado, fruto de la evolución en la preparación física, con deportistas que alargan sus carreras ocho o diez temporadas más que antes). También el Grand Slam sobre tierra verá por última vez a Wawrinka, de 1986. Djokovic, la leyenda, de 1987, se niega todavía; es más, dice que si está sano siempre tendrá opciones de ganar.
A Monfils le hizo un homenaje Roland Garros el pasado jueves. No faltaron jugadores como Sinner o el propio Nole. El galo no triunfó en la Chatrier, como sí hicieron Djokovic, Wawrinka o Rafa –bueno, en realidad sí lo hizo, en el torneo júnior–, pero tampoco lo necesitó para dejar su sello. Lo explica mejor que nadie su esposa, la también estrella del tenis Elina Svitolina, en una carta que escribió a su hija, Skaï, nacida en 2022, para que supiera quién es su padre: «Hay otros que fueron más consistentes o que cometieron menos errores, pero cuando dices que estos jugadores son grandes tal vez necesites dar una explicación larga o mostrar muchas estadísticas o un partido entero. ¿Con tu papá? Con tu papá es simple: puedes mostrarle a alguien un solo punto, incluso un solo golpe… y lo entenderán». Monfils era sinónimo de show, con sus tiros lanzándose a lo Becker o sus remates voladores. Con un cuerpo dotado para el deporte, de pequeño destacó también en fútbol (su padre, nacido en la isla de Guadalupe, jugó en el Burdeos) y en atletismo, pero la raqueta pudo más. Su elasticidad y la estética de su juego hicieron que se ganara apodos como el de Spiderman o Pantera. «Cuando me lanzo a por una bola no lo hago porque se vea espectacular, estoy tratando de ganar el punto. Cuando salto es porque es más sencillo para mí, no para chulearme porque pueda saltar más alto que los demás», aseguró en «Daily Mail».
Cerró 2004 como mejor júnior del mundo (además de Roland Garros, ganó el Open de Australia y Wimbledon) y en 2005 fue nombrado rookie del año. En ese 2005 en el que Nadal ganó su primera Copa de los Mosqueteros. Han pasado 21 años y Monfils deja una carrera notable, a la que quizá le faltó un gran título (tres veces finalista de Masters 1.000, dos semifinalista de Grand Slam y dos finalista de la Davis). Su gran verdugo fue Djokovic: 20-0 en los cara a cara. A Federer le ganó cuatro duelos y a Nadal, dos. Lo que nunca perdió fue la alegría. Es uno de los tenistas más queridos del circuito. Hoy (20:15) se enfrenta a su compatriota Gaston. Todos hablan de su último partido en París, pero, ¿y si gana? Sería muy de Monfils.