El Ejército de Tierra acelera su salto tecnológico y se equipa con visores térmicos de última generación
El Ejército de Tierra ha activado un nuevo impulso a su modernización con la incorporación de visores térmicos de última generación destinados a los fusiles de precisión Barrett M82A1, uno de los sistemas de armas más emblemáticos y potentes de las Fuerzas Armadas.
La adjudicación, valorada en 1,34 millones de euros, recae en la compañía Theon Sensors, que suministrará equipos diseñados para operar en condiciones extremas, soportar el retroceso del calibre .50 y ofrecer una capacidad de detección nocturna muy superior a la actual.
El contrato forma parte de un Acuerdo Marco iniciado en 2024 que permitirá al Ejército adquirir hasta 100 visores térmicos hasta diciembre de 2028, con un valor máximo estimado de 2,38 millones de euros. Cada sistema se entregará completamente equipado, con maleta de transporte, baterías, monturas, herramientas y manuales, garantizando su integración inmediata en las unidades de tiradores de precisión.
Con esta adquisición, España refuerza su capacidad para operar en escenarios de baja visibilidad, niebla, humo o condiciones meteorológicas adversas, donde la ventaja tecnológica marca la diferencia entre detectar o ser detectado.
Tecnología térmica avanzada para misiones de precisión extrema
Los nuevos visores son sistemas clip‑on térmicos no refrigerados, lo que reduce su peso, aumenta su fiabilidad y permite su uso prolongado sin necesidad de mantenimiento complejo.
El Ejército exige que estos equipos soporten el violento retroceso del Barrett sin perder calibración, una condición que solo cumplen los visores diseñados específicamente para armas de gran calibre.
El sensor térmico opera en el rango de 7 a 14 micras, con un tamaño de píxel de 17 micras y una sensibilidad térmica igual o inferior a 50 mK, lo que permite identificar diferencias mínimas de temperatura incluso en entornos saturados.
Su autonomía supera las cinco horas de funcionamiento continuo, alimentado por pilas comerciales AA o AAA, lo que facilita su uso en misiones prolongadas sin depender de baterías propietarias.
El visor incorpora zoom óptico, brújula digital integrada, capacidad de captura de imágenes y vídeo y compatibilidad total con raíles Picatinny. Su diseño compacto —menos de 200 mm de longitud— garantiza que el tirador mantenga la ergonomía del arma y pueda alternar entre óptica diurna y térmica sin modificar la configuración del fusil.
Estas características lo convierten en un multiplicador de fuerza para unidades de operaciones especiales, equipos de reconocimiento y tiradores de apoyo a larga distancia.
Un salto cualitativo en la capacidad de combate nocturno
La llegada de estos visores térmicos sitúa al Ejército de Tierra en un nuevo nivel de preparación para operaciones nocturnas y de precisión.
La combinación del Barrett M82A1, capaz de batir objetivos a más de 1.500 metros,con óptica térmica avanzada permite detectar personal, vehículos y posiciones ocultas incluso en total oscuridad.
Esta capacidad es esencial en misiones de vigilancia, control de áreas sensibles, apoyo a operaciones especiales y escenarios donde la superioridad tecnológica define el éxito táctico.
El programa forma parte de una estrategia más amplia de modernización que incluye nuevos sistemas de visión nocturna, mejoras en comunicaciones tácticas, digitalización de unidades y la incorporación progresiva de sensores avanzados.
Con esta inversión, el Ejército de Tierra demuestra que no se queda atrás en la carrera tecnológica y que está preparado para operar en los entornos más exigentes del combate moderno.